El carácter arbitrario de los sectores que se lucran del autoritarismo, se manifiesta sin vergüenzas, por boca de sus voceros.
La iniciativa del gobierno municipal de Zacatecoluca para poner en vigor un mecanismo poco usado de consulta popular, el cabildo abierto, despierta los recelos de esos sectores ultra conservadores y exponen sus recelos a la consulta popular. Como desde luego todos los mecanismos democráticos conllevan el peligro de adoptar medidas que respondan a cuestiones coyunturales que a soluciones de largo plazo, la consulta popular puede se manipulada.
Como el autoritarismo ha destruido la institucionalidad, la voluntad popular bien podría caer igualmente en abusos; ya vemos como en Colombia u otros países, se intenta alargar periodos presidenciales. No hay duda que hay coincidencias en la dictadura de un solo hombre o en la dictadura popular; son cuestiones que deben resolverse creando fuertes institucionalidades: hay Estados en que Presidentes o primeros Ministros pueden ser electos sin límite, o los que en respeto total a sus Constituciones o a sus Proyectos de Nación, la alternancia en el poder no afecta a la visión de justicia, de solidaridad, en que se fundamentan la paz social y el desarrollo económico sin privilegios.
En El Salvador existe de siempre el cabildo abierto, que muy pocas veces es convocado y quién sabe hasta donde son adoptadas sus decisiones. Instituir la consulta ciudadana a nivel nacional, sería un gran avance en este dificultoso aprendizaje democrático; y si ya la Constitución puede ser reformada con el voto de dos Legislaturas consecutivas, con mayor razón puede serlo con consultas populares en las que el pueblo – directamente y sin intermediarios, que actualmente no tienen ninguna representatividad, por vicios partidarios — establezca lo que a la nación convenga más para su desarrollo.



