El clima atemorizante que crea el amarillismo periodístico, enfatizando las truculencias de los crímenes reportados; los temores (legítimos) a ser víctima, parecen imponer a la sociedad la necesidad de priorizar el castigo – que se antoja más de carácter vengativo — sobre las medidas preventivas.
Si la inmediatez de las mayorías es explicable, no lo puede ser en el gobernante y es anti ético que haya Medios que al enfatizar temores, venden el negocio de armas y servicios de seguridad, negocios con se lucran pequeños grupos de privilegiados, dando una aparente seguridad al portador de armas y poniéndonos en manos de 17,000 armados, proclives por falta de entrenamiento, por sueldos malos y condiciones humillantes: todos sabemos de algún vigilante sentado a pleno sol y que dice tener problemas de alimentación con la casa que vigila. Las armas que portan asesinos o miembros de las maras, ¿de dónde salen?. La seguridad de los Servicios de Seguridad ¿será real, cuándo 200 ó 300 policías en el ISSS eran plazas falsas? El negocio es claro y la impunidad continúa, pues en este caso, no vemos el castigo a los responsables ni devolución de esos millones de dólares robados a los cotizantes.
15 años a menores
Los 15 años que la Asamblea propuso para castigar a los menores caídos en delincuencia, fueron vetados por el Presidente. Esta es una gran oportunidad para fomentar el debate sobre la delincuencia juvenil; identificar que el joven delincuente no es sino víctima de un sistema que crea todas las condiciones para desviar a las conductas antisociales sus esperanzas, sus frustraciones.
Condenar a la sociedad salvadoreña a “educar” en el odio a jóvenes a quienes se les ha negado instrucción, ocios, trabajo, que ven cómo “empresarios”, políticos, protegidos del sistema, pueden robar millones sin ser castigados y más bien premiados con nuevos privilegios, es además de insensible, estúpido. En ese enfoque, el Ministro Melgar ha expuesto con total buen juicio (Diario Co-Latino, martes 3), los programas integrales en que se está trabajando, que incluyen combate y prevención, de cuyos resultados informa que en el Distrito Italia no ha habido homicidios desde noviembre a la fecha.
Nadie exculpará a un asesino; pero ¿porqué se aplica una mano tan dura al asesino de una persona, mientras se levanta estatuas al creador de los escuadrones de la muerte (decenas de miles de ejecutados; ¿porqué se indulta a los culpables de las masacres de Sumpul, del Mozote y muchas más?...
Empecemos por cero armas: el trabajo conjunto de los Municipios, seguramente hará más efectiva la prohibición. Cerremos esas ventas. Abramos sitios de esparcimiento para niños, jóvenes y adultos. Lo que informa el Ministro Melgar es la vía correcta; ahogar en penas vengativas y en más torturas al joven que la sociedad empujó a delinquir, es otro más de los daños que nos ha causado el sistema egoísta que promueve la derecha.



