Lo inhumano de las Colonias, es vergüenza que aún imponen los gobiernos del primer mundo.
Su persistencia en Africa, los fabricados conflictos en las zonas petrolíferas de Asia y Arabia o los casos de Las Guayanas y varias islas antillanas que reconocen como Jefe de Estado a la reina de Inglaterra, exponen claramente el imperialismo disfrazado que la ONU no puede superar, a pesar del voto mayoritario de sus miembros.
En un nuevo intento, el Presidente Brasileño, al final de la Cumbre en Cancún ha declarado que pedirá que las Naciones Unidas conozcan una vez más el caso del archipiélago de las Malvinas, que repugna a una realidad geográfica, histórica y al respeto del derecho internacional.
Las Malvinas son el ejemplo actual que ofende a una comunidad internacional que intenta superar las prácticas colonialistas. En el caso concreto del conflicto Argentina – Gran Bretaña, la Presidenta de Argentina reitera la denuncia sobre la violación de las resoluciones de la ONU y se opone a la exploración petrolífera que intenta una compañía inglesa.
No es necesario recordar lo sucedido en marzo de 1982, cuando Inglaterra con la ayuda de los EE.UU. y ante el silencio total de la OEA, se impuso en su guerra contra Argentina. Y como denuncia Lula Da Silva, los miembros privilegiados del Consejo de Seguridad en la ONU, violan cualquier decisión que toman los casi doscientos países allí representados.



