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El Salvador, Sábado 26 de Mayo de 2012
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Jueves, 25 de Febrero de 2010 / 07:53 h

El Capital (parte CCXX)

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Capítulo XVII
LA CIRCULACIÓN DE LA PLUSVALÍA

Karl H. Marx

El hecho de que la producción de oro se desplace del país productor a otros países no altera en lo más mínimo la cosa. Una ,parte de la fuerza social de trabajo y de los medios sociales de producción en el país A se convierte en un producto, por ejemplo, lienzo por valor de 500 libras esterlinas, exportado al país B, para comprar allí oro.

El capital productivo empleado así en el país A no lanza al mercado de este país mercancías, a diferencia de dinero; para estos efectos, es exactamente lo mismo que si se emplease directamente en la producción de oro.

Este producto de A aparece representado por 500 libras esterlinas oro y sólo entra como dinero en la circulación del país A. La parte de la plusvalía social contenida en este producto existe directamente en forma de dinero y para el país A no tiene ninguna otra forma de existencia.

Y aunque para los capitalistas que producen el oro sólo una parte del producto represente plusvalía y otra parte se destine a reponer el capital, el problema de cuánto oro de éste, después de cubrir el capital circulante constante, se destina a reponer el capital variable y cuánto representa la plusvalía depende exclusivamente de las proporciones relativas que representen el salario y la plusvalía dentro del valor de las mercancías circulantes.

La parte que representa plusvalía se distribuye entre los diversos miembros de la clase capitalista. Aunque la invierten constantemente en el consumo individual, obteniéndola otra vez mediante la venta de nuevos productos –estas compras y ventas son precisamente las que hacen circular entre ellos el dinero necesario para realizar monetariamente la plusvalía–, una parte de la plusvalía social se halla, sin embargo, bajo la forma–dinero, aun cuando en porciones variables, en el bolsillo del capitalista, lo mismo que una parte del salario se halla, por lo menos durante una parte de la semana, bajo forma de dinero, en el bolsillo del obrero.

Y esta parte no se halla limitada por la parte de producto oro que forma originalmente la plusvalía de los capitalistas productores de oro, sino, como hemos dicho, por la proporción en que el producto superior de 500 libras esterlinas se distribuye entre capitalistas y obreros y en que el stoch de mercancías circulantes se halla formado por plusvalía y por los demás elementos integrantes del valor.

Sin embargo, la parte de la plusvalía que no existe bajo forma de otras mercancías, sino en dinero al lado de ellas, sólo puede consistir en una parte del oro anualmente producido en la medida en que una parte de la producción anual de oro circule para la realización de la plusvalía. La otra parte del dinero que se halla constantemente, en proporciones variables, como la forma–dinero de su plusvalía, en manos de la clase capitalista, no es elemento del oro producido anualmente, sino de las masas de dinero acumuladas con anterioridad en el país.

Según el supuesto de que aquí partimos, la producción anual de oro de 500 libras esterlinas sólo alcanza exactamente para reponer el dinero desgastado anualmente.

Sí nos fijamos, por tanto, solamente en estas 500 libras esterlinas y prescindimos de la parte de la masa de mercancías producida anualmente y que circula por medio del dinero anteriormente acumulado, vernos que la plusvalía producida en forma de mercancías se encuentra en la circulación con el dinero necesario para realizarse en moneda precisamente porque de otra parte se produce en el año la plusvalía necesaria en forma de oro.

Y lo mismo puede decirse de las otras partes del producto oro de 500 libras esterlinas que reponen el capital–dinero desembolsado.
Hemos de observar, a este propósito, dos cosas.

En primer lugar, de lo dicho se desprende que la plusvalía invertida por los capitalistas en dinero, al igual que el capital variable y el resto del capital productivo desembolsado en dinero por ellos, es en realidad producto de los obreros, concretamente de los obreros que trabajan en la producción de oro. Estos producen de nuevo tanto la parte del producto oro que se les “desembolsa” en forma de salarios como aquella otra parte en que directamente se materializa la plusvalía del productor capitalista de oro.

Finalmente, la parte del producto oro que se limita a reponer el capital constante invertido en su producción reaparece bajo forma de oro (y siempre en productos) gracias al trabajo desplegado anualmente por los obreros. En la fase inicial de la industria, es desembolsada por el capitalista en dinero que no forma parte de la nueva producción, sino de la masa de dinero social circulante.

En cambio, a partir del momento en que se repone ya con nuevo producto, con dinero adicional, representa el producto anual del trabajo del obrero. El desembolso del capitalista no es tampoco, en este caso, mas que una simple forma, basada en el hecho de que el obrero no posee sus medios propios de producción, ni dispone durante ésta de los medios de subsistencia producidos por los demás obreros.

En segundo lugar, por lo que se refiere a la masa de dinero que existe independientemente de esta reposición anual de 500 libras esterlinas, en parte en forma de tesoro y en parte bajo la forma de dinero circulante, la situación es y tiene que ser necesariamente la misma: originariamente, tuvo que comportarse por fuerza como estas 500 libras esterlinas se comportan anualmente. Al final del presente apartado, volveremos sobre este punto. Antes, queremos hacer algunas otras observaciones.

Hemos visto, al estudiar la rotación, que, en igualdad de circunstancias, al cambiar la duración de los períodos de rotación, cambian también las masas de capital–dinero necesarias para mantener la producción en la misma escala. Por consiguiente, la elasticidad de la circulación de dinero deberá ser lo bastante grande para adaptarse a estas alternativas de expansión y contracción.

Si partimos, además, del supuesto de que, permaneciendo iguales las demás circunstancias –entre ellas, la duración, la intensidad y la productividad de la jornada de trabajo– , cambia la distribución del producto de valor entre el salario y la plusvalía, porque aumente el primero y se reduzca la segunda, o viceversa, vemos que esto no afecta para nada a la masa del dinero circulante. Este cambio puede operarse sin que medie ninguna expansión o contracción de la masa de dinero que se halla en circulación.

Fijémonos, concretamente, en el caso en que los salarios experimentan un alza general y en que, por tanto, –partiendo de las condiciones indicadas–, desciende de un modo general la cuota de la plusvalía y en que, además, según la hipótesis de que se parte, no sufre alteración alguna el valor de la masa circulante de valor.

En este caso, aumentará indudablemente, el capital–dinero que es necesario desembolsar como capital variable en las mismas proporciones exactamente en que aumenta la masa de dinero necesaria para llena la función de capital variable, disminuirá la plusvalía y también, como es lógico, la masa de dinero necesaria para su realización. La suma de la masa de dinero necesaria para la realización del valor de las mercancías no resulta afectada para nada por este cambio, como tampoco el valor mismo de las mercancías.

El precio de costo de la mercancía aumenta para cada capitalista de por sí, pero su precio social de producción permanece intacto. Lo que se altera es la proporción en que, independientemente de la parte constante del valor, se divide el precio de producción de las mercancías en salario y ganancia.

A esto se nos dice que una mayor inversión de capital–dinero variable (se parte, naturalmente, del supuesto de que el valor del dinero no ha variado) significa una masa mayor de medios pecuniarios en manos de los obreros. Esto trae como consecuencia una mayor demanda de mercancías por parte de ellos. Como consecuencia del mismo fenómeno aumenta también el precio de las mercancías. Se dice, asimismo: al subir los salarios, los capitalistas aumentan los precios de sus mercancías.

El alza general de los salarios determina en ambos casos una subida de los precios de las mercancías. Por tanto, será necesaria una masa mayor de dinero para hacer circular las mercancías, cualquiera que sea la explicación que se dé de la subida de los precios.
Respuesta a la primera versión: la subida de los salarios traerá como consecuencia una mayor demanda de artículos de primera necesidad por parte de los obreros.

Y aumentará también, aunque en menor grado, su demanda de artículos de lujo o se iniciara su demanda de objetos que antes no entraban en la órbita de su consumo. La demanda repentina y en mayor escala de artículos de primera necesidad hará subir incondicionalmente, de momento, sus precios.

Consecuencia: una parte mayor del capital social se empleará en la producción de artículos de primera necesidad y una parte menor en la de artículos de lujo, puesto que bajará el precio de éstos al disminuir la plusvalía, disminuyendo con ella la demanda de los capitalistas en este terreno. Y aunque los obreros adquieran artículos de lujo, la subida de sus salarios –en esta extensión– no repercute sobre el aumento de precios de dichos artículos, pues lo único que hace es desplazar los compradores de esta clase de mercancías.

En la misma proporción en que aumenta el consumo de artículos de lujo por parte de los obreros, disminuye el consumo de estas mercancías por parte de los capitalistas, Voilá tout. (20) Tras algunas vacilaciones , sigue oscilando una masa de mercancías del mismo valor que antes.

Y en cuanto a las oscilaciones momentáneas, su único resultado consistirá en lanzar a la circulación interior del país el capital–dinero ocioso que antes buscaba salida en operaciones bursátiles de especulación o en el extranjero.

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