Por Gabriela Guerra Rey (*)
La Habana (PL).
Millones de latinos, africanos, asiáticos y de todas partes del mundo se han ido a Estados Unidos persiguiendo el sueño americano, pero muchos de ellos viven por años como indocumentados, situación que tiene entre sus principales víctimas a los menores.
Aún pendiente de estudio, rechazada año tras año por una u otra razón, la reforma migratoria debe incluir la protección a niños y familiares de los ilegales en el país, aseguró recientemente el Instituto Urbano, organización nacional sin fines de lucro.
Esta ha de ser una premisa para legalizar a los 12 millones de indocumentados que se estiman, apuntó.
Referente a la propuesta que debe analizarse en el congreso norteamericano, un informe de esta institución recordó que las tres cuartas partes de los 5,5 millones de niños con padres sin papeles nacieron en la potencia norteña.
Los pequeños en estos casos, dice la entidad, representan el siete por ciento del total de menores en los 50 estados norteamericanos, y enfrentan la amenaza de que sus padres sean arrestados e incluso deportados.
Las redadas en centros de trabajo de múltiples ciudades, ocurridas entre 2006 y 2008, perjudicaron a 190 niños de 85 familias, sin contar los arrestos individuales realizados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
Entre las urbes afectadas se encuentran principalmente Grand Island (Nebraska), New Bedford (Massachussets), Van Nuys (California), Postville (Iowa), Miami (Florida) y Rogers y Springdale (Arkansas).
El documento del Instituto Urbano destaca que en los últimos tiempos las detenciones y deportaciones contra inmigrantes ilegales crecieron, sobre todo en familias procedentes de México, Guatemala, El Salvador y Haití.
También a propósito de estas redadas, ciudadanos y grupos de protección denunciaron la falta de compromiso del gobierno para mantener la confidencialidad de los datos recogidos en el recién comenzado censo de población 2010.
Especialistas y grupos de protección temen que las informaciones obtenidas puedan ser usadas contra los indocumentados.
Un reporte del Fondo Asiático-Americano de Defensa Legal y Educación destaca que los esfuerzos del Buró del Censo con los inmigrantes se quedaron cortos en al menos una decena de grandes ciudades.
El documento critica al presidente estadounidense, Barack Obama, negado a ofrecer garantías plenas de confidencialidad.
Igualmente amonesta su actitud a favor de las redadas masivas contra inmigrantes durante el conteo, tal como sucedió en 2001.
El propio Departamento de Comercio, que supervisa el censo, dijo que no piensa solicitar al Departamento de Seguridad Nacional suspender las redadas en busca de los ilegales.
¿Qué sucede cuando falta la cabeza de la familia? Señala el reporte que aumenta la inestabilidad en cuanto a vivienda, alimentación y se exacerba la agresividad.
Entre los diferentes puntos planteados por la reforma migratoria se propone que todos los niños nacidos en Estados Unidos tengan un apoderado legal designado por la Corte, el cual presente una petición expedita para tramitar la residencia legal de sus padres.
Situación de los niños
Además de los que nacen en el Norte, o los que llegan allí acompañados de sus padres, miles de niños emigran a Estados Unidos por la necesidad de un empleo para mejorar su calidad de vida y esperanzas de futuro.
Cuando se nace en la pobreza, la edad no es limitante para salir a buscar el pan, para trabajar, ni siquiera para atravesar solos la frontera con ese poderoso país, donde los emigrantes no llegan a sentirse nunca verdaderos ciudadanos.
Tan solo en el 2008, 17 mil 772 niños y adolescentes fueron deportados de la potencia americana, mientras el 64 por ciento de ellos (11 mil 378) admitieron que dejaron su nación de origen para buscar empleo.
Solamente el 20 por ciento de los menores asegura haber cruzado la frontera, en la mayoría de los casos solos, para un reencuentro con sus familiares.
En este negocio de ir y venir por los límites entre México y Estados Unidos, la gran mayoría de los pequeños son mexicanos, alrededor de 11 mil de los deportados por su proximidad con el imperio. De Centroamérica llegan muchos, y otros de confines lejanos del continente.
Con la pérdida de la inocencia en el peregrinaje, se pierden además las razones de una existencia honesta.
Los datos confirman que entre las ocupaciones de los niños deportados había guías para entrar en el territorio estadounidense e incluso traficar personas, mientras otros admitieron su intención de probar suerte en el mercado fronterizo de las drogas.
Así de disímiles son las aristas de este mal, con los menores una vez más como víctimas, sin comentar los muchos que son secuestrados, violados, usados para el tráfico de órganos y la prostitución, o incluso puestos a trabajar en condiciones de esclavitud.
Algunos congresistas trabajan hoy fuerte con vistas a la aprobación finalmente de una reforma migratoria, la cual defienda los derechos de estos niños, cuando la Casa Blanca sigue considerando que aún hay asuntos más urgentes para resolver.
(*) Periodista de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina.



