Roberto Martínez, teclado; Leopoldo Arévalo, bajo; Mixon Avedoac, director y Manuel Alas, vocalista.
Rodolfo Aguirre/Colaborador
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El enseñar para despertar y fomentar inquietudes del arte musical en muchos jóvenes y personas mayores, es para Nixon Avedoac una de las mayores virtudes que le ha permitido realizar una forma de subsistencia muy admirada por quienes emprenden el camino de aprender a tocar un instrumento con lectura de solfa y perfeccionar sus cuerdas vocales.
Es así como este joven talento ha formado su agrupación con alumnos que se preparan en su “Academia de Música Beethoven”, con la cual da sus mejores frutos entregando músicos y cantantes, que poco a poco, también se han ido integrando a diferentes proyectos.
“Tuve la oportunidad de prepararme en el Centro Nacional de Artes, Cenar, y por cuestiones ajenas me trasladé a Costa Rica para terminar mis estudios musicales y posteriormente vine al país a formar Avedoac y su Grupo”, dijo el director.
“Y es que como si nada tenemos ya casi tres años de estar en el anonimato y realizar diversas presentaciones en las cuales tocamos de todo, si nos piden una salsa la tocamos, si nos piden un bolero igual, ya que somos una agrupación versátil” agregó.
Son doce integrantes y cuentan con metales, bajo, guitarra, congas y todos los instrumentos para sonar como una orquesta, y de momento pretenden lograr un lugar en los medios de comunicación, una tarea difícil, pero no imposible; por ello es que se están esforzando por hacer de sus canciones un material que guste a los salvadoreños.
Actualmente cuentan con dos temas originales de su director y que esperan puedan ser apoyados donde suena la música guanaca: “La faldita”, una mezcla de merengue, cumbia y ska con letra picaresca sin caer en los extremos. La otra canción es “Perdóname”, una expresión muy característica de los Don Juanes, que cuando se complica la relación se ven obligados a ponerse a los pies de su amada.
El pianista José Roberto Martínez, es la muestra más real de las enseñanzas de Avedoac, ya que sin conocer nada de música llego a la academia con la gran ilusión de llegar a tocar el instrumento que si bien es cierto está consciente que le falta mucho por aprender, aunque lo que le sigue sobrando son los deseos para convertirse un día en un gran profesional de los dedos mágicos.
A su vez, el todavía alumno manifestó que: “No hay edad para aprender a tocar un instrumento y la música sirve de terapia a los jóvenes y a todas las personas”, por lo que recordó que no deben perder el tiempo en cosas infructuosas.
Carlos Humberto Solórzano, cantante y uno de los más veteranos en edad de la nueva propuesta musical, fue muy enfático al decir que le gusta aprender a tocar varios instrumentos, y su pasión por el canto ha sido tan grande que ya ha tenido la dicha de pertenecer a varios conjuntos en Morelia, México.
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