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El Salvador, Sábado 26 de Mayo de 2012
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Martes, 09 de Febrero de 2010 / 09:53 h

Opinando sin política (572)

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Eduardo Badía Serra

Ante la escasez, priorizar. Efectivamente, es la única solución. Se habla mucho, y se acepta sin reservas casi, de una grave crisis económica en el país. Es el tema de todos los días. Crisis es la palabra. Pero, ¿puede considerarse un país en crisis económica cuando gasta enormemente en cuestiones no fundamentales para la vida? Lo que hay, verdaderamente, es una crisis de identidad, que nos lleva a querer vivir dentro de un sistema y un ambiente en los que no podemos vivir.

Un país que gasta en telefonía celular algo así como la mitad del presupuesto nacional, y ello hablando cosas la mayoría de veces innecesarias; un país que se da el lujo de tener un vehículo para cada nueve habitantes, con los gastos adicionales que ello conlleva, como construcción de más infraestructura vial; un país que gasta más de cincuenta millones de dólares en renovar un documento que perfectamente pudo no haberse renovado; un país que desperdicia lamentablemente la energía sin hacer el menor esfuerzo por consumirla razonablemente; un país en el que las grandes ciudades crecen sibaríticamente cerrando los ojos ante esa insultante brecha que se presenta en las calles expresada en una mendicidad y una marginalidad social que crecen día a día; un país así, ¿puede considerarse en crisis económica? ¡Pienso que no! Ante la escasez, priorizar, priorizar el gasto, recuperar la identidad y volver a situarnos dentro de lo que corresponde.

Ejemplo uno: Continuar con el actual sistema de transporte es escribir en piedra el  gasto en compra excesiva de vehículos, gasto de combustibles, inversión en infraestructura vial… Este es un caso tan claro que asombra preguntarse porqué no se resuelve adecuadamente. Por supuesto que la solución no va por la vía de “renovar la flota”, como rápidamente se concluye en las mesas en que el problema se discute.

El problema necesita otra solución, pues lo que falla no es la flota sino el sistema, obsoleto, inadecuado, peligroso, sucio, contaminante, inexacto, inseguro… Las soluciones se tienen a la vista, pero los intereses privados las encubren y las impiden, evitando su implementación.

Es lógico que un buen servicio público de transporte provocaría un menor uso de transporte privado, y consecuentemente, menor consumo de combustibles, menor necesidad de infraestructura vial, más seguridad en el tráfico, menos accidentes, menos policía, menos gasto en hospitales, menos tiempo perdido, menos estrés en las personas, y menos, mucho menos contaminación.

El uso de combustibles alternativos a la gasolina y el diesel es otro factor de solución, que también intereses privados han venido impidiendo que se recurra a ellos, creando mitos y mentiras que han confundido a quienes debieran estar claros en tales asuntos. ¿Crisis? Pienso que no. Falta de identidad nacional, diría yo. Deseo de aparentar lo que no somos y vivir como el vecino.

Ejemplo dos: Y este el más grave probablemente, es el de la situación del agua y de la energía. Estos recursos, insisto, constituyen los dos mayores problemas nacionales, y si no se logra la solución a este estado ya precario en que se encuentran, el país entrará, entonces sí, en una crisis  realmente insalvable. El sistema nacional de uso del recurso agua es lamentable, y más aun de lamentar es el hecho que habiendo tantas propuestas de solución basadas en diagnósticos serios y muy técnicos, se prefiere continuar manejando políticamente los casos. El uso del agua y los sistemas de disposición de desechos es realmente un caso de libro.

La contaminación producida en las fuentes ha llegado a tal nivel que no es posible una recuperación si no se toman medidas precisas y claras. Es falso que el recurso sea escaso. Yo puedo demostrar que en el país ¡hay agua!, y ¡hay energía! Pero de nuevo, si insistimos en continuar viviendo como lo que no somos, y aparentando lo que no somos, difícilmente llegaremos a soluciones verdaderas.

Tercer ejemplo: El sector productivo, deprimido, sin crédito, sin incentivos, sin orientación ni rumbo, es el otro factor esencial. Asusta comprobar como sólo una muy pequeña proporción del crédito nacional se destina a este sector. ¿Desarrollo bajo tales condiciones? Imposible.

Hay muchos otros ejemplos más. Pero los anteriores sirven para expresar la idea. ¿Escasez? ¡Sí! ¿Solución? Priorizar! Identificarnos bien, pues sabiendo lo que somos y de lo que disponemos, entonces podremos arribar a una buena conclusión: cómo debemos vivir.

¿Crisis económica? No lo creo. ¿Crisis del modelo? Probablemente. El problema es que hemos modificado nuestra identidad, y tratamos de vivir como jeques cuando tan sólo podemos llegar a jefes de rebaño. ¿Escasez? ¡Sí! ¿Solución? Priorizar las necesidades, priorizar el gasto, actuar, simplemente, de manera racional y lógica.

Si se gasta bien, se vivirá bien.
Si se gasta mal, se vivirá mal.

Es, concluyo, esa trágica realidad nuestra de la perversa inversión de los valores que nos ha llevado a, como decía Fromm, hacer de los valores oficiales, una fantasía, y de los valores no oficiales, la realidad.

Por eso, yo digo:
Pueblo, ¡Rechaza las discusiones ligeras!
Pueblo, ¡Cuidado con los cantos de sirena!
Pueblo, ¡Levántate y anda! Pueblo, ¡Decídete por el cambio! ¡Anida la esperanza! ¿De política?

¡Nooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo-ooooooooooooooooooooooooooooooooo oooooooooooooooooooooooooooooo!

¿Para qué?
De estas, y de otras cosas, seguiremos hablando, si Diario Co Latino me lo permite.

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