Lionel Messi abrió la ruta del triunfo ante el Getafe.
Roger Bogunyà
Fcbarcelona.cat
El del Getafe fue un partido muy accidentado para el Barça, que tuvo que hacer frente a dos expulsiones, un penalti en contra y dos lesiones. Los de Guardiola superaron todas estas adversidades con buena nota.
Si nos hubieran dicho que el Barça acabaría el encuentro del sábado ( 2-1 ) con nueve hombres sobre el campo y con Alves y Touré lesionados, no nos lo habríamos creído. El equipo tuvo que hacer frente a un partido lleno de desgracias y contratiempos que Guardiola fue resolviendo como pudo.
Primero fue la lesión de Alves en el calentamiento, que obligó a Maxwell a ejercer de lateral derecho. En León y contra la Cultural ya había probado la posición. El brasileño respondió con buen detalle, e incluso, se sumó al ataque más de una vez al inicio.
El segundo contratiempo fue la expulsión de Piqué en el minuto 25, que hizo que Touré volviera a la posición central. Ya la conocía desde Stamford Bridge, durante la final de Copa y de la final de Champions. Con él sobre el campo, y formando pareja con un Milito que se estrenaba como titular en la Liga después de su larga lesión.



