Martín Barahona, de Protección Civil, realiza un estudio técnico de la zona del derrumbe en la Colonia las Delicias, Santa Tecla. Foto Diario Co Latino/Eugenio Castro
Eugenio Castro
Redacción Diario Co Latino
La cordillera de El Bálsamo, que atraviesa el municipio de Santa Tecla, La Libertad, y parte de San Salvador, representa desde el terremoto del 13 de enero de 2001, un verdadero riesgo para la población que habita en sus laderas.
La colonia Las Delicias, en Santa Tecla, no es la primera zona residencial en la que se puede percibir la preocupación de los vecinos por la inseguridad de sus familias y hogares, pero si es una de las primeras en organizarse para pedir al Gobierno que estudie la zona montañosa y prevenir con cualquier tipo de tragedia eventual.
El presidente de la asociación de vecinos de la colonia Las Delicias, Wenceslao Gómez, detalla que se “está realizando un diagnóstico preliminar de la zona de riesgo, debido a que hubo un desprendimiento con la Tormenta Ida y se desprendieron unos 400 metros cúbicos de tierra que afectaron fábricas, y el rebalse se vino hacia la comunidad”.
Todavía ha quedado tierra remanente en la grieta que tiene 10 metros de ancho, el deslave expuso el terreno en declive y aumentó la fragilidad del terreno. A juicio de los líderes comunales se debe realizar “un estudio técnico y preciso de las obras de mitigación a futuro, previniendo el invierno, porque si no vamos a tener serios problemas de deslaves”.
Ya en la zona se habían tenido antecedentes desde el terremoto de 2001. Gómez recuerda que sobre la calle antigua a Comasagua, que parte del final de la Colonia las Delicias, colapsó gran parte del terreno inutilizando la vía, quizá para siempre. “ En esa zona de derrumbes habían pepenadores cortando café, que nunca se supo de ellos”, comentó.
El llamado de atención de la comunidad fue hecho ante la oficina del Gobernador del departamento de La Libertad, José Joaquín Aguilar, quien verificó junto a personal de Protección Civil y la Alcaldía de Santa Tecla, las grietas que amenazan la zona. “Queremos poner el puente entre Gobierno Central, la Alcaldía Municipal y la comunidad, para satisfacer esta demanda”, dijo el gobernador.
La recién pasada tormenta Ida develó una elevada cantidad de zonas de alta peligrosidad sobre el territorio salvadoreño, organizaciones ambientalistas aseguran que un 90 por ciento de los suelos del país son proclives a colapsar por desastres naturales. Será un duro reto realizar un plan de mitigación que permita a la población descansar de los desastres.



