Bebidas carbonatadas, golosinas y alimentos empaquetados, son parte del menú de los cafetines escolares. Estudiantes del Centro Escolar República Oriental del Uruguay, en el recreo, consumen esos productos. Foto Diario Co Latino/Ederson Sibrián.
Oscar López
Redacción Diario Co Latino
En nuestro país, debido al poco tiempo y quizás a la falta de interés de los padres de familia de prepararle a los niños un refrigerio saludable para llevar a la escuela, los niños son los que más consumen alimentos chatarra, lo que les provoca principalmente una mala nutrición.
La comida chatarra es aquella que aporta muy pocos nutrientes al organismo, pero que, además, contiene ingredientes que pueden afectar la salud al ser consumidos con frecuencia, pues estos alimentos contienen grandes cantidades de sal y grasa.
Este tipo de comida es la que más compran los niños en las escuelas, esto se debe a que su costo es bajo, además de que para los niños tienen muy buen sabor y que por su presentación pueden ser consumidos en cualquier sitio, además de que la publicidad de esta comida va dirigida hacia los niños.
En nuestro país, la Red de Consumidores de Centroamérica y el Caribe (Consuacción), presentó un informe sobre las boquitas y refrescos que más son consumidos en los centros escolares. Estos productos han sido analizados para determinar su contenido de azúcar, sal y grasas transgénicas.
Los análisis realizados confirmaron que los Churros, Elotitos, Barbacoa, Jalapeños y Nachos de la empresa DIANA y los Buenachos Quezzisimos y Ranchitas sabor Xtremo de BocaDeli contienen grasas transgénicas, y, sin embargo, las empresas no especifican en el empaque del producto el contenido de este tipo de grasa.
En cuanto a las bebidas, en ellas se encontró que en un refresco de 335 mililitros que cuesta en promedio 25 centavos, contiene una gran cantidad de azúcar, un aproximado de 5 cucharadas o más.
En el informe, los escolares aseguran que consumen este tipo de productos de 3 a 5 veces por semana, lo que en el futuro se refleja en padecimientos como diabetes y problemas digestivos, aumentando gradualmente el gasto que el país realiza en salud.
Por lo anterior, Consuacción pretende presentar este estudio a los ministerios de Educación y Salud, para que regulen la publicidad, venta y consumo de estos productos en los centros escolares, esto para tratar de minimizar el hábito de consumo de estos producto y generar así una cultura de alimentación sana en los niños.
Diariamente, un niño gasta un promedio de 35 centavos en la compra de comida chatarra (10 centavos en la boquita y 25 centavos en la bebida), lo que representa un gasto de $7 al mes, esto si es un sólo niño, pero en el caso de familias que tienen 3 hijos, el gasto en este tipo de comida representa un 10% del salario mínimo.



