Kevin Quintanilla en uno de los entrenos con FESA. Foto Diario Co Latino.
Luis Ríos
Redacción Diario Co latino
Kevin Fernando Quintanilla Zeceña, que apenas cumplirá 18 años este 21 de mayo, será el nuevo prospecto cuscatleco que probará su brazo en las grandes ligas. Este 19 de enero se oficializará la firma de su contrato entre FESA, los Marineros de Seattle y su familia, pero al conocer la vida de este joven cristiano, nuestra entrevista se orientará a como un deportista o estrella juvenil puede cumplir de forma tan ejemplar sus compromisos espirituales, deportivos, educativos y familiares.
Esta conversación es asimismo un testimonio para todos aquellos pastores religiosos, profesores de aulas o familias cristianas que ven al deporte como un obstáculo en la formación espiritual, educativa o familiar de los jóvenes, como que se tratara de vagancia o una pérdida de tiempo parecida a jugar a las maquinitas, escuchar rock pesado o «maliarse» en los billares, discotecas y los famosos casinos.
Le pregunto a Kevin ¿Cuál es tu mayor lucha y contra que tienes que enfrentarte diariamente para mantenerte firme, sirviéndole a Dios y jugando béisbol? Su respuesta es profunda, sabia, convincente: «Como todos los jóvenes, creo que nuestro mayor esfuerzo está en superar las tentaciones. Mi ventaja es que no estoy solo en esa lucha».
Este joven pelotero se congrega en la Iglesia Cristiana El Nazareno de Santa Tecla, donde sus líderes Nelson Valencia (Pastor) y Milton Gay (Misionero internacional), promueven actividades deportivas con los jóvenes, donde la palabra de Dios es la que inspira este objetivo que mantiene como prioridad el área espiritual, a la que se suman las recreativas, de salud y de sociabilización, lo cual además permite que otros muchachos se sientan atraídos por la iglesia y puedan servir a Dios.
Kevin dice que uno de sus objetivos es «transmitir el mensaje de amor, solidaridad y fortaleza que Jesucristo nos enseña en su palabra, porque muchas veces le ha tocado relacionarse con otros jóvenes deportistas provenientes de hogares desintegrados, que ya padecen problemas emocionales, de drogradicción o alcoholismo». A su corta edad, nuestra futura estrella del béisbol ya está haciendo una misión evangelizadora.
Las preguntas siguen fluyendo y Kevin continúa respondiendo sabiamente: ¿Porque es importante para tu vida espiritual, que triunfes en el aspecto material y humano? «Porque en este mundo en que vivimos el testimonio personal es muy importante. Por ejemplo, cuando el futbolista Kaká termine su carrera, emprenderá su más importante misión en la vida como guía espiritual y estoy seguro que serán cientos de miles de jóvenes que se convertirán a Cristo a través de él, porque su imagen y testimonio atraerá a esa juventud incrédula que ahora lo admira».
Kevin señala que en el grupo de FESA también se apoyan en la palabra divina y tiene como «grito de batalla» el versículo de Filipenses 4:13 que dice «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece», porque en este tipo de concentraciones de jóvenes, siempre aparecen todo tipo de actos y actitudes desagradables, pero nosotros estamos «llamados a ser la luz en las tinieblas», asegura este jovencito formado de los 6 a los 15 años en la Liga Zacamil, del veterano «Zurdo» Rosales.
El próximo 30 de enero, los Marineros enviarán a Quintanilla a Venezuela, luego lo tendrán en Arizona, Estados Unidos, para luego incorporarlo a su casa en esa ciudad de Seattle, lo cual le dará mejor formación y mayor potencia a sus lanzamientos que por ahora andan por las 90 millas por hora.
Su familia compuesta por Oscar René Quintanilla, su padre, Irene Isabel, madre y sus hermanas Cindy Irene y Karla Reneé, se angustian por su partida, pero también cobijan el mismo pensamiento de Kevin y confían en que Dios «protege a los que le sirven».
Kevin Quintanilla por lo tanto es un magnífico ejemplo para la juventud de El Salvador, como lo son otros jóvenes deportistas que trabajan en esta Iglesia del Nazareno de Santa Tecla y a quienes vemos después de sus partidos o entrenos, en lugares muy pobres de Zaragoza, La Lava (El Milagro), El Pino, etc., haciendo actividades con niños y jóvenes que no hace ninguna institución.
En momentos tan dramáticos como los que vive esta Nación, sería valioso si más salvadoreños se unieran a los pensamientos de estos jóvenes, porque como dice uno de ellos (Luis Ernesto Ríos Flores, talento del fútbol en Santa tecla), «en una situación tan delicada, todos nuestros esfuerzos, sean deportivos, económicos, políticos o empresariales, deberían de estar impregnados del más alto concepto espiritual del amor de Dios». Y efectivamente, la Biblia dice que «¿No sabeis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengais» (1 Cor.9-24).



