Desde la izquierda: Manuel Morán, Flor Gámez, de la Campaña de Justicia Climática, y Ángel Ibarra, Presidente de la UNES. Foto Diario Co Latino/Rosa Campos
Zoraya Urbina
Redacción Diario Co Latino
El acuerdo de Copenhague, Dinamarca, fue una burla de Estados Unidos y los países ricos para los más pobres afirmaron miembros de la Red de Ambientalistas en Acción y pidieron al Gobierno de Mauricio Funes que no lo suscriba y adopte una política ambiental acorde a la realidad de El Salvador.
Ángel Ibarra, de la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES), que es parte de la Red, explicó que la Campaña “Justicia Climática” que promueven aborda, no sólo las consecuencias del Cambio Climático, sino sus causas; a partir de esto, los ambientalistas mostraron su reacción ante el acuerdo suscrito en Dinamarca.
Flor Gámez, de la Mesa Permanente de Gestión de Riesgo, planteó tres peticiones, la primera, que el Gobierno salvadoreño y de los centroamericanos que mantengan su postura de no firmar el acuerdo porque es una afrenta a los países del Sur, incluido El Salvador.
“El acuerdo de Copenhague fue impuesto por los países denominados desarrollados”. En segundo lugar, indicó que este es un retroceso, un fracaso con respecto al Protocolo de Kyoto.
Dicho protocolo es un acuerdo internacional suscrito en 1997, que pretende reducir las emisiones de los gases que causan el calentamiento global y que vence este 2010.
Los ambientalistas del mundo creían que en Dinamarca se lograría un tratado que lo sustituyera y que dictara políticas medio ambientales que beneficiaran a la mayoría de la población mundial.
“Estados Unidos, liderando la postura de los denominados países capitalistas desarrollados impulsaron la firma de un documento que no conoció y no negoció con los países del Sur, que son los denominados más pobres del mundo”, dijo.
Gámez indicó que el tercer planteamiento es para que el Estado Salvadoreño se comprometa al rescate socio ambiental, no sólo del país, sino de Centro América y el mundo.
Manuel Morán, de Cáritas, asistió a Copenhague y refiere la experiencia como “dolorosa” porque no esperaban un caos tan drástico: “ Se esperaba que los gobiernos ricos adoptaran una postura mejor en torno a la problemática del clima”.
“Lo que se necesita es justicia climática”, indicó Morán y relató que el representante de Cáritas Internacional, Ernesto Guillén, quien también acudió a Dinamarca, citó durante el evento a Monseñor Óscar Arnulfo Romero, en el sentido de que el mundo no atravesaría esta crisis medio ambiental si se hubieran seguido los consejos que el Arzobispo dictó hace 30 años.
El representante de UNES pidió al Gobierno “que no se deje doblar la mano” y citó el caso de Costa Rica y México que ya suscribieron el acuerdo por las presiones internacionales. Ibarra dijo que también hay ofertas económicas para incentivar a los países que no han firmado aún.
Asimismo, los ambientalistas solicitaron una política medio ambiental adaptada al país “no una en inglés o en japonés”, explicó Ibarra, sino una que esté acorde al contexto de El Salvador.



