Reinaldo, Víctor Simeo y Rodrigo Dante celebran uno de los goles en la Copa suramericana. Foto Diario Co Latino/www.fifa.com
Tomado de fifa.com
Aunque Mangueira, Salgueiro, Beija-Flor y otras afamadas escuelas de samba cariocas todavía no han divulgado con exactitud sus planes para el próximo desfile de febrero, ya se puede decir que Río de Janeiro vive un carnaval anticipado, al menos en lo que se refiere a los apasionados por el fútbol. Y en una ciudad que alberga clubes de la tradición de Botafogo, Flamengo, Fluminense y Vasco, son muchos quienes se dejan llevar por esta fiesta adelantada.
Dos integrantes de este cuarteto fueron campeones al final del año —el Flamengo de la Serie A y el Vasco de la Série B—, en tanto que los otros dos se esforzaron por evitar el descenso, y acabaron conservando su plaza en la elite. Independientemente de la posición en la tabla, a veces incluso resultaba complicado adivinar quién era quién en las celebraciones tras la última edición del Brasileirão.
“Es estupendo ver el que el fútbol de la ciudad está arriba”, afirmó el delantero Adriano después de que el Fla se adjudicase el título brasileño, en una impresionante recta final de campaña. “Me alegra que el Fluminense y el Botafogo hayan eludido el descenso. También es positivo ver al Vasco de vuelta en la primera división. Vamos a vivir momentos fantásticos”.
Otro ingrediente especial para esta celebración carioca generalizada ha sido la designación de la ciudad como sede de los Juegos Olímpicos de 2016, acontecimiento que el país vivirá apenas dos años después de disputarse la Copa Mundial de la FIFA 2014. Fuera de los terrenos de juego, por tanto, el ambiente ya era propicio para los festejos. Sobre el césped, los equipos no hicieron sino colaborar.
La euforia inundó la temporada carioca, que registró 24 partidos con más de 50.000 asistentes al Maracaná. Buena parte de ellos protagonizados por el Flamengo, que jugó tres veces ante un público de más de 80.000 personas. Ese apoyo de la grada fue crucial, dándole la fuerza necesaria para proclamarse campeón de Brasil, algo que no sucedía desde 1992.
El Vasco también llevaba bastante tiempo sin alzar un título nacional, desde 2000, y despidió igualmente el año con un trofeo, el de la Série B.
El equipo, remodelado, logró el regreso a la máxima categoría nacional de manera incluso sosegada, a falta de cuatro jornadas para la conclusión del torneo.
“Mejor imposible”, dijo el presidente Roberto Dinamite, artillero legendario del club y de la selección brasileña. “De repente el Flamengo empezó a luchar por el título y ganó. El Vasco ganó su título. Y Fluminense y Botafogo hicieron su parte”.
Dinamite destacó que todavía hay margen para una evolución significativa de los clubes. “Tenemos que resaltar la importancia de la planificación para ganar, pues eso será bueno para el fútbol de Río de Janeiro.
Lo más importante es el renacimiento del fútbol carioca. Que hoy el Flamengo sea el campeón, mañana el Vasco, luego el Fluminense, y después el Botafogo”.



