El indefendible sistema de enriquecimiento se ensaña en la pobreza mundial: los cambios climáticos afectan a todos, y los más vulnerables están indefensos como vemos en la amenaza real a muchas islas Polinesias y Melanesias que han comenzado a desaparecer. Pero la cumbre de Copenhague ha terminado en declaraciones vagas y acuerdos no vinculantes: los acuerdos de Tokio están cada vez más lejos de ser alcanzados
Y mientras el mundo comienza a vivir esa tragedia causada por una industria que sólo ve su ganancia inmediata, aquí la hemos vivido desde hace siglos con la tala por el añil, tala por el ferrocarril y la exportación (Chalatenango fue un bosque) y luego la depredación y contaminación del cultivo del algodón con la desertización y envenenamiento de toda la costa desde La Libertad hasta la Unión
En fin. Los daños medio ambientales no son sino inconsciencia que privilegia intereses de urbanizadores, grandes agricultores o industrias en detrimento de toda la población.
Copenhague ha puesto en evidencia la paz por la que fue galardonado Obahma, figura manejada por los grandes intereses de la industria depredadora de USA.



