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El Salvador, Domingo 12 de Febrero de 2012
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Martes, 15 de Diciembre de 2009 / 08:46 h

Ya se probó

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Oscar Manuel Doñas

Hace unos treinta años el Ministerio de Educación, dispuso que todos los profesores de aula impartieran las clases de Educación Artística. El principal problema, dijeron los profesores, era que los docentes no estaban preparados técnicamente para impartir esas clases.

En la actual reforma educativa el Ministerio pretende hacer lo mismo, pero la situación también es la misma. Es como si se dispusiera que en adelante los padres de familia van a impartir las clases en vez de los docentes, o que en una reforma de salud, en vez de los médicos y enfermeras, los brujos van a atender a los enfermos.

Lo primero que salta a la vista es la total falta de reconocimiento a los artistas (poetas, escritores, dramaturgos, actores, danzarines, pintores, escultores, músicos), que son los más calificados para incorporar la Educación Artística a la nueva reforma educativa.

Todavía están a la vista más de mil artistas formados en el Centro Nacional de Artes, CENAR, afirmando a gritos que el Bachillerato en Artes, a semejanza de las Escuelas Normales de ese tiempo, producía excelentes profesores de arte. Y allí está sugerido el principio de la solución al problema: el Bachillerato en Artes, que formaría técnicamente a los docentes de la materia. Sí, porque los artistas salvadoreños, antes de salir al exterior, tienen que entrar a todo el interior: ciudades, villas, pueblos, cantones, caseríos, valles. Así de fácil.

Y no podemos olvidar que el arte representa principalmente un fenómeno social. Sí, social, porque es humano y también porque es una comunicación entre autor y usuario. Si se dice que el arte roza al individuo en su vida social, por una relación así, se convierte en fenómeno social. El arte ya no se conforma con ser amado por un pequeño círculo refinado y culto, sino que ha abandonado la intimidad y el retraimiento para hacerse público, popular.

La esencia del arte se ha ido convirtiendo cada vez más en sociedad. El arte es hoy masa, mientras que antes era individuo. Por eso los versos, los cuentos, la comedia, el grupo de danza, la exposición de pintura y de dibujo, los conciertos corales y sinfónicos deben llegar hasta donde estén esperando los últimos niños y niñas. Y esos niños y niñas deben tener también , en el aula, su maestra o maestro de Educación Artística. Eso, ni más ni menos es lo que necesitamos en todo, todo, El Salvador.

Necesitamos superar el nivel primario en que nos encontramos en el campo de las artes. Lo que pretendemos es elemental: encender el arranque, y así se demostrará por sí misma la tesis: el arte en El Salvador está en crisis.

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