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El Salvador, Sábado 26 de Mayo de 2012
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Jueves, 03 de Diciembre de 2009 / 09:22 h

Academia Nacional de Seguridad Pública: Cómo la encontramos y hacia dónde vamos (IV)

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Jaime Martínez Ventura
Director General de la ANSP*

Uno de los problemas más serios que encontramos es la cultura del ejercicio del poder de manera autoritaria,  sin sujeción a la legalidad y con irrespeto de los derechos de las personas.

Ese ejercicio de poder sin sujeción plena a la legalidad, propició una serie de abusos, malos tratos, hostigamientos e improperios de los titulares hacia las jefaturas superiores; de éstas a las jefaturas intermedias; de éstas a las jefaturas inferiores y así de manera vertical y continua se producía una suerte de catarata de abusos dentro de la cual las persona más afectadas fueron las más vulnerables y las más marginadas: los alumnos y alumnas del nivel básico, a quienes en diversas circunstancias se irrespetaron sus derechos, dando lugar a una de las peores paradojas dentro de la ANSP, porque éstas son personas que deben ser formadas para proteger y garantizar el libre ejercicio de los derechos de todos y todas, pero resulta que ellos y ellas fueron víctimas de violación a sus derechos durante su proceso formativo, llegando a extremos de impedir la graduación de un número considerable de alumnos y alumnas a quienes se les acusaba de no poseer vocación para el servicio policial, pero en el fondo se trataba de represalias por diversos motivos, incluyendo el haberse rehusado a las pretensiones de acoso sexual que lamentablemente ha sido una práctica bastante extendida.

II.Hacia dónde vamos
 Ya el Presidente de la República en varias ocasiones se ha encargado de responder a quiénes acusan a este nuevo gobierno de no tener un rumbo claro, al decir que el nuevo rumbo es acabar con los privilegios, los abusos, las prácticas corruptas y los favoritismos derivados de políticas y decisiones corporativistas, favorecedoras de intereses de personas o de grupos.

El nuevo rumbo es sustituir esas prácticas  por verdaderas políticas de Estado; es decir, por un conjunto de acciones y decisiones orientadas a la búsqueda continua del bien común que comienza en el pleno respeto de la dignidad de todas las personas.

En el caso de la ANSP, hemos emprendido un cambio institucional orientado a terminar con muchas prácticas y costumbres que por largo tiempo se vinieron aceptando y reproduciendo como algo normal, pero en realidad chocan con una serie de principios y normas que debieron regir la conducción institucional.

Desde actitudes abusivas y prepotentes de anteriores direcciones y administraciones cuyas voluntades y caprichos se convirtieron en la ley de esta institución, pasando por el aprovechamiento de ciertas relaciones cotidianas con determinados proveedores – como la comida diaria gratis para los directores y algunas jefaturas –, hasta la anulación casi absoluta de los derechos de las alumnas y alumnos del nivel básico, víctimas de todo tipo de abusos y arbitrariedades.

Esos cambios, en consecuencia, no van hacia algo desconocido o inusual. Se trata sencillamente de recuperar la legalidad y el respeto a la dignidad del ser humano que a la vez está sustentado en los principios y objetivos del Estado Constitucional Social y Democrático de Derecho, establecidos en nuestra Constitución de la República.

Basados en todo lo expuesto y en el propósito de recuperar y fortalecer el espíritu y letra de los Acuerdos de Paz, las nuevas autoridades de la ANSP, incluyendo el nuevo Consejo Académico, nos hemos trazados un decálogo de objetivos principales para la gestión que corre entre el 1º junio de 2009 y el 31 de mayo de 2014. Esos objetivos principales son:

Objetivos del período 1º de junio de 2009 a 31 de mayo de 2014

1) Revisar, actualizar, mejorar y adecuar el pensum académico y los métodos de enseñanza a efecto de formar policías profesionales, con fundamentos científicos y legales, amplio criterio, espíritu crítico constructivo, manejo adecuado de crisis y con capacidad de resolver problemas propios de su trabajo, teniendo a la base una conciencia social de servicio en función de las personas y sus derechos;

2) Fortalecer la naturaleza civil de la formación policial mediante el desmontaje de procedimientos, prácticas y costumbres militarizadas o autoritarias, sin menoscabo del fortalecimiento físico, la disciplina, la subordinación jerárquica y la alta disponibilidad de servicio que caracteriza a todo profesional policial;

3) Erradicar los abusos, malos tratos, hostigamientos y otras prácticas autoritarias por parte de algunos miembros de la ANSP hacia los alumnos y alumnas del nivel básico;

4) Impulsar el pleno respeto a la legalidad, la transparencia y la rendición de cuentas de las actuaciones y decisiones de las autoridades, funcionarios y empleados de la Academia;

5) Fomentar una cultura y práctica de respeto, colaboración e integración entre las diferentes especialidades, áreas o disciplinas  del personal docente, técnico policial, administrativo y autoridades de la ANSP, evitando la segmentación o divisionismo del recurso humano;

6) Revisar y mejorar la carga académica  y los horarios de formación inicial en los niveles básico y ejecutivo, mediante el equilibrio de la calidad del aprendizaje y la cantidad de nuevos profesionales en seguridad pública requeridos por la PNC;

7) Impartir el mayor número posible de cursos de ascensos, especialización, actualización y reingreso, en todos los niveles y categorías, con énfasis en el nivel básico, para consolidar la profesionalización, la carrera, la estabilidad y la dignificación policial;

8)Contribuir en el fortalecimiento y mejoramiento de la coordinación y colaboración mutua entre la PNC y la ANSP;

9)Mejorar el desempeño del personal docente, administrativo y policial, para responder a las necesidades derivadas de la nueva política de Justicia y Seguridad, los nuevos planes institucionales y la realidad cambiante de la criminalidad del país;

10) Sentar las bases para que la ANSP se convierta en una institución de educación superior y en un centro de estudio, investigación y generación de pensamiento en materia de seguridad pública.

Este es el decálogo que nos proponemos cumplir para los próximos cinco años; no se trata de una lista perfecta, exhaustiva ni mucho menos cerrada, pero son el mínimo de objetivos que podemos trazarnos para comenzar a recuperar y profundizar el modelo original de la ANSP y de la PNC que surgieron de los Acuerdos de Paz y que, en consecuencia, costaron tanto a la población salvadoreña.

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