Archivo     |   Búsqueda

DiarioCoLatino.com
El Salvador, Sábado 26 de Mayo de 2012
Última actualización : 25/07:35 h.

Jueves, 03 de Diciembre de 2009 / 08:59 h

En Honduras se le cayó la máscara a Estados Unidos

  Versión para Imprimir

Walter Farfán

Las recién pasadas elecciones del domingo 29 de noviembre en Honduras estuvieron marcadas por el abstencionismo. Fue un día en que en las calles se vio muy poca gente, pero en la boca de los funcionarios de la embajada de Estados Unidos y los medios de comunicación afines al golpe, las elecciones fueron una “gran fiesta cívica”, olvidándose de mencionar que en la víspera del día de las votaciones se desató una ola de represión despiadada, fueron cateadas casas y negocios de miembros de la resistencia, se ha denunciado que algunos de ellos fueron apresados y permanecen desaparecidos.

El propio día de las elecciones, un joven fue asesinado por los soldados y una manifestación pacífica fue disuelta violentamente por la policía en San Pedro Sula, la segunda ciudad más importante de Honduras.

La OEA, La Unión Europea, La ONU, el Centro Cárter, todos organismos creíbles y respetables, se negaron a enviar observadores; argumentando  que aquí no había condiciones para realizar elecciones libres. Sin embargo, en este país se dieron cita “observadores” altamente cuestionables, pues fueron enviados por organizaciones y partidos políticos de derecha de todo el mundo.

Algunos de esos observadores son ex presidentes, de dudosa credibilidad en cuanto a su imparcialidad ya que pertenecen a partidos políticos de ultraderecha, ej. Armando Calderón Sol y Vilma de Escobar del partido ARENA de El Salvador, quienes no se ruborizaron al dar fe de que las elecciones habían sido masivas, a pesar de que las imágenes hablan por sí mismas.

Las calles de la ciudad estaban solas y los centros de votación con muy poca afluencia de votantes. En estas elecciones hubo, sin embargo,  un ganador: Fue el pueblo Hondureño que se opone al golpe y se opuso a la farsa electoral.

Este pueblo organizado se manifestó al día siguiente, en una inmensa  caravana celebrando el triunfo del abstencionismo. Mediante la abstención demostró que rechaza a los golpistas y defiende la restitución del orden constitucional, que por supuesto, pasa por la restitución del presidente Zelaya, tal como lo establecía el acuerdo de San José.

En cuanto a Estados Unidos, al principio tuvieron una actitud dual, por un lado condenaron el golpe pero fueron tibios con los golpistas, se negaron a calificarlo de golpe de estado ya que esto obligaría al gobierno a tomar medidas contra la dictadura, lo cual  trataron de evitar a toda costa. A medida que fue pasando el tiempo, también fue cambiando el discurso.

Los acuerdos de San José que en realidad fueron una criatura de los norteamericanos, establecían que un requisito para volver al orden constitucional era la restitución del presidente Zelaya, de pronto esto dejó de ser un requisito indispensable y se convirtió en un punto negociable.

A estas alturas Estados Unidos se han convertido en el principal soporte de la dictadura. A la luz de los acontecimientos queda claro que fueron sectores ligados al gobierno de Estados Unidos los que estuvieron detrás del golpe desde un principio.

Aprovechándose de la buena fe del presidente Zelaya lo llevaron a una mesa de negociaciones donde de antemano sabían que no iba a haber ningún acuerdo, lo hicieron únicamente para ganar tiempo y para no perder la cara ante el continente,  al ponerse en evidencia que eran ellos quienes estaban detrás del golpe. A estas alturas la máscara se les ha caído y pocos dudan de que es el gobierno de Estados Unidos quien está detrás de todo esto.

El presidente  Obama ha perdido la oportunidad de relanzar las relaciones entre EEUU y Latinoamérica. Ha terminado cediendo la iniciativa de la política exterior a los halcones de Washington. En la pasada cumbre de presidentes que tuvo lugar en Trinidad y Tobago, el presidente Obama se quejó de que a EEUU se le acusara por lo que había hecho en el pasado y agregó de que ya era tiempo de que mirásemos hacia el futuro, la pregunta que hay que hacerse es: ¿Es este el futuro del cuál hablaba el presidente Obama? ¿Será este el nuevo modelo de dominio del siglo XXI?. Creo que los pueblos latinoamericanos han despertado y que están dispuestos a librar la batalla por su autodeterminación y su progreso, ejemplo de eso es la lucha que hoy por hoy está librando el digno pueblo Hondureño.

  Versión para Imprimir


Opiniones

3/09:22 | Academia Nacional de Seguridad Pública: Cómo la encontramos y hacia dónde vamos (IV)  Jaime Martínez Ventura

3/09:22 | Honduras: Solución política es la gran perdedora  Caralvá

3/08:58 | De lo malo de la incoherencia a lo grave de la impunidad  Renán Alcides Orellana



publicidad