En la foto, segundo de izquierda a derecha, Juan Chacón y Enrique Álvarez Córdova, dos de los principales dirigentes del FDR, en abril de 1980, cuando fue constituido dicho foro de izquierda. Foto: Diario Co Latino
Yaneth Estrada
Redacción Diario Co Latino
El analista político y ex comandante guerrillero, Dagoberto Gutiérrez, asistió a la entrega de la Primera Ofrenda Pública a los mártires del Frente Democrático Revolucionario (FDR), luego de 39 años de omisión.
“Este es un acto de justicia histórica y forma parte de la memoria, su asesinato se sitúa en el año de 1980, que es el año más intenso de la confrontación entre el avance de la lucha del pueblo y la reacción asesina de las derechas del país; la oligarquía pensaba repetir la masacre de 1932 para ahogar en sangre la resistencia”, expresó Gutiérrez.
De acuerdo a Gutiérrez, en esos años (1980), “el pueblo avanzaba hacia la guerra, como salida a esta crisis, entonces el asesinato de estos dirigentes buscaba evitar la guerra como forma superior de la lucha del pueblo y ellos fallaron porque, pese a estos crímenes y a todos los otros crímenes, la guerra estalló, la guerra se desarrolló y a ella debemos lo que estamos viviendo hoy”, dijo.
Gutiérrez recordó el secuestro y posterior ejecución de Juan Chacón, Enrique Álvarez Córdova, Manuel Franco, Humberto Mendoza, Enrique Barrera, José María Maravilla y Francisco Barrera, ocurrido el 27 de noviembre de 1980, en el Externado San José, cuyos cuerpos con señales de tortura y degollados fueron localizados posteriormente.
Según el informe de la Comisión de la Verdad, los líderes del FDR fueron secuestrados y asesinados por un escuadrón de la muerte que funcionaba en la extinta Policía Nacional (PN), bajo el nombre de Escuadrón de la Muerte “Maximiliano Hernández Martínez”, cuyo máximo líder se hacía llamar “Comandante Aquiles Baires”.
Tras finalizada la guerra, ninguna autoridad propició un proceso de investigación, bajo el pretexto de abrir heridas.
“El movimiento popular va a armar su proceso de investigación usando los recursos del derecho penal internacional”, dijo el sacerdote Tilo Sánchez, tras participar en el acto litúrgico rendido “a sus amigos”, como él los llama.
Por otra parte, considera que la ley de amnistía debe ser levantada para conocer la verdad, la cual permitiría ubicar a los responsables aunque estos no se han determinados como culpables, “pero que se conozca la verdad, sobre la verdad que venga la justicia sobre la justicia que venga el perdón y sobre el perdón germine la reconciliación”, agregó.
Mientras que lo dicho anteriormente, por el ex Presidente Alfredo Cristiani, sobre no derogar la ley de amnistía porque se afectarían ambos sectores implicados, Gutiérrez considera que “se debe reconocer que hay una responsabilidad histórica y se trata de asumirlas, no se trató de una guerra simplemente, estamos hablando de un proceso de lucha, el pueblo hizo una intensa lucha política, el pueblo ganó las elecciones en más de una ocasión y la derecha no entregó el gobierno y por eso vino la guerra”.
“Tampoco es cierto que se abrirán las heridas, porque esas heridas no han sido cerradas, todas están abiertas, con esto sentamos precedente para que cada uno que se sienta ofendido, exponga su caso porque en realidad, no sólo se trata del asesinato de los jesuitas o el de Monseñor Romero, se trata de todos los casos que bañaron de sangre a los más humildes, y a los más desconocidos”, prosiguió Gutiérrez.
Cerca de la humilde cripta, levantada en memoria de los mártires, ubicada en el Cementerio “Los Ilustres”, actualmente engalanada con una corona de flores doradas, que paradó-gicamente se encuentra frente a la tumba de Roberto D´Aubui-sson, también Erlinda Viuda Franco, levanta su voz y exige justicia para lo autores de la ejecución y tortura de su esposo.
Además, hizo un llamado para que la cúpula del actual del partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN)” respeten los principios de justicia, igualdad y libertad por las que murieron”.
A la conmemoración del 29 aniversario del asesinato de los líderes del FDR, también asistió Benjamín Cuéllar, representante del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, (IDHUCA), quien recomendó al Estado Salvadoreño pedir perdón a las centenares de familiares de las víctimas y aplicar la justicia en este caso.
De igual manera, advirtió que desde marzo pasado se apeló a un tribunal de justicia internacional para abrir un proceso en contra de los que resulten implicados en este sonado crimen.



