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El Salvador, Domingo 12 de Febrero de 2012
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Lunes, 30 de Noviembre de 2009 / 09:08 h

Elecciones espurias, resultados espurios

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Definitivamente, las elecciones generales realizadas ayer en Honduras, y, por ende, sus resultados, son ilegítimos, por lo tanto espurios.

Y es que unas elecciones, desarrolladas bajo un régimen golpista, todo lo que salga de él es ilegítimo, no tiene autenticidad. Es decir, todo lo actuado por Roberto Michelletti, el usurpador de la silla presidencial, no es ni democrático, y por lo tanto no está recubierto de la tan necesaria legitimidad.

Lo anterior, es compartido por la mayor parte de la comunidad internacional, que se opuso al nefasto Golpe de Estado contra el Presidente Manuel Zelaya, el 28 de junio del presente año.
Honduras, desde esa fecha, se puso en el escaparate político internacional como el ejemplo del pasado, del retroceso de la democracia.

Ese retroceso, quieren legitimarlo los golpistas hondureños, con las elecciones de ayer, pero, lo que han hecho es prolongar la crisis política del hermano país.

El golpe, primero, y la farsa electoral, después, son dos momentos que han marcado a los hondureños, como un pueblo de profunda deuda con la democracia, y eso va a marcar su futuro convulsionado. Honduras ya no será, desde hoy, la nación centroamericanista de conservadores y liberales, sino, de una clase política caduca y un emergente movimiento social y político que se presta a madurar para instaurar las bases de una Honduras hacia la modernidad política.

Esto, por supuesto, será un proceso lento, pero ya está trazado, eso explica, el papel de la resistencia hondureña que se fajó en las calles para la restitución del presidente constitucional.

Ahora, falta ver cuál será la posición de la comunidad internacional, que hasta antes de la farsa electoral manifestaba un total rechazo. Hoy que la pantomima ha sido consumada, es incierta la postura internacional, salvo los reconocidos gobiernos con programas de gobierno de izquierda, que han cerrado filas contra el golpismo, sea este criollo o internacional.

La duda de la postura futura de la comunidad internacional está motivada por la ambigua postura de los Estados Unidos, que si bien un sector ha dicho que reconocen en la figura de Zelaya, al presidente legítimo de Honduras, apoyan las elecciones organizadas por los golpistas.

Estados Unidos tiene la capacidad de presionar a muchos gobiernos del mundo, para obligar reconocer al gobierno espurio resultante del proceso electoral golpista.

Ojalá, y los hondureños, los que sueñan con una Honduras más moderna y más democrática, logren movilizar a las masas hacia mejores panoramas políticos y económicos, y que más temprano que tarde, caiga esa clase política corrupta y anacrónica.

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