Eduardo García Barassi
Madrid/dpa
Erró un penal en el Camp Nou en 2008 y terminó pateando rivales, de pura impotencia, hace seis meses el día que se consumó el triplete azulgrana, pero Cristiano Ronaldo no parece alborotarse ante su primer clásico contra un equipo incómodo para él como es el Barcelona: dice estar en paz. «Las únicas cuentas pendientes que tengo son el agua y la luz, no con el Barcelona», aseguró hoy el delantero del Real Madrid con un toque pícaro que es marca registrada de la casa.
El triste recuerdo de la última final de la Liga de Campeones, cuando el equipo de Josep Guardiola despojó del título al Manchester United en Roma por 2-0 y el argentino Lionel Messi lo desbancó del trono de rey del fútbol actual es, según él, historia. «La final de la Champions es pasado.
Ahora estoy en un club nuevo, con una mentalidad ganadora y que va a ir al Camp Nou a sacar un buen resultado», afirma a quien quiera oírle. Visto lo sucedido el miércoles en el estadio Santiago Bernabéu ante el FC Zúrich, Cristiano deberá aportar mucho para que los blancos puedan conseguir ese buen resultado. La gran duda es si, después de 56 días inactivo y apenas 20 minutos de juego en las piernas, podrá ser lo decisivo que fue mientras estuvo sano.
«Un jugador no hace a un equipo», enfatizó hoy el barcelonista Daniel Alves.
Una verdad a medias, al menos en el Real Madrid actual. No por casualidad, pese a ser el séptimo jugador con menos minutos jugados -376- de los 22 utilizados por el chileno Manuel Pellegrini en Liga, CR9 sigue siendo el goleador del equipo con cinco tantos, cifra que recién alcanzó el argentino Gonzalo Higuaín la pasada jornada.
Diferente es el caso de su gran rival, Messi: «El otro día no estaban ni él ni (Zlatan) Ibrahímovich ante el Inter y el equipo lo hizo bien. Ya no sé qué decir. El Barcelona tiene un equipo bien esquematizado y todos tienen calidad. Va a ser difícil, con Messi o sin él».



