Gina Marcela Miranda e Hilda Jiménez visitan las instalaciones del Colegio «Sagrado Corazón de Jesús», en donde estudió Katya Miranda. Foto Diario Co Latino/Rodrigo Sura
Rodrigo Sura
Iván Escobar
Redacción Diario Co Latino
Entre alegría, llanto, recuerdos y anécdotas transcurrió la visita de Hilda Jiménez y Gina Miranda a las instalaciones del Colegio Sagrado Corazón de Jesús; centro de estudios que albergó la risa, los sueños y las ganas de vivir de Katya Natalia, que fue recordada por profesoras, familiares y ex compañeros.
Gina, hermana menor de Katya, quien también estudió en el mismo recinto, no pudo contener las lágrimas al saludar a profesoras y compañeros de su hermana, tras 9 años de residir fuera del país.
“Estoy muy agradecida y contenta de estar aquí de nuevo. Lo primero que vino a mi memoria al entrar fue el día que Katya realizó el examen para ingresar al colegio, estaba tan contenta”, recuerda Hilda, tras haber dado un recorrido por las aulas donde Katya recibía sus clases.
Jiménez adelantó, sin precisar detalles, que ya se le otorgó, por parte del Departamento de Estado de los Estados Unidos, el permiso para la creación de la fundación “Katya Miranda”, de la cual espera “ayudar y defender los derechos de los niños del El Salvador”.
La hermana Nidia Ramos, directora del colegio, manifestó la importancia de mantener vivo el espíritu y el recuerdo de Katya “porque en ella se refleja el amor de una madre y su familia que ha sufrido mucho, por eso no permitamos que la memoria de nuestros seres queridos desaparezca y a la vez no permitamos que mas casos como el de Katya se repitan”, expresó la religiosa.
Un grupo de compañeros de Katya aprovecharon para mostrar su solidaridad y acompañamiento para con la familia. “Así como tenemos a Monseñor Romero, también tenemos Katya, ese ángel que está en nuestros corazones”, dijo Karla Estrada, compañera de Katya con quien se hubiese graduado de bachiller en el año 2007.
Rolando Lobos, quien junto a las compañeras de Katya y diferentes sectores de la sociedad reunieron firmas que fueron presentadas a la Fiscalía General de la República, en el 2007, para reabrir el caso de Katya, no tuvo reparo en lamentar que “las leyes de nuestro país son corruptas, pero en nosotros está el compromiso social para luchar por la justicia”.
“Solo le pido a Dios que el dolor no me sea indiferente…..”, con esa tonada de la célebre Mercedes Sosa, en voz de los ex compañeros de Katya Miranda, culmina la visita en la que quedó de manifiesto el sentir y la solidaridad hacia una madre, una hermana, hacia una niña de nueve años que se refleja en el espíritu de los que incansablemente reclaman justicia.
Katya Miranda, fue violada y asesinada el 4 de abril de 1999, en la playa los blancos. Por el crimen han sido procesados el abuelo, el papá y dos empleados en el 2000, pero fueron absueltos. En marzo de 2009 se abrió un nuevo proceso por el delito de secuestro agravado, donde se involucra al abuelo Carlos Miranda, el que se ventila en Zacatecoluca.
Investigación sigue
Romeo Barahona, Fiscal General de la República, dijo que como instancia siguen con las investigaciones en relación al caso de Katya Miranda, aunque el tema del secuestro en la última diligencia judicial no se aportó mucho.
“Ahorita debemos esperar, se ha entrevistado a la madre e hija… y hasta donde se me ha informado fue una declaración satisfactoria, era lo que se esperaba”, indicó Barahona.
Como fiscalía aseguró “está investigando para esclarecer la verdad de este hecho, estamos en la etapa de instrucción y estamos recabando todos los elementos para ver si podemos seguir sustentando el caso”.
El caso de Katya Miranda, al igual que otros crímenes en los últimos diez años han significado un reto para la institución, Barahona dice que su administración no será la excepción y espera que se tengan importantes avances. “Es un reto, es un caso que estaba de antes y le estamos dando continuidad…”, dijo.
En la última diligencia, detalló Barahona, no se tienen hasta hoy mayores aportaciones, en el delito de secuestro que se le atribuye al abuelo de la víctima y empleados de éste.



