Víctor Manuel Navarro, habitante del Cantón El Castaño, San Francisco Menéndez, Ahuachapán. Foto Diario Co Latino/Roberto Márquez
Zoraya Urbina
Redacción Diario Co Latino
Los científicos dicen que el agua no tiene olor, no tiene color y no tiene sabor. Pero los habitantes del Cantón El Castaño, del municipio de San Francisco Menéndez, en el departamento de Ahuachapán, no están de acuerdo con ellos, porque en este lugar, el agua que extraen de los pozos es salada y de color amarillo.
María Ester González, de 50 años, vive en este sitio desde que nació; tiene 10 hijos y 2 nietos, se dedica a las labores del hogar. Según ella, el agua se sintió “salobre” después de los terremotos de 2001. “Antes el agua era bien dulcita y se podía tomar”, recuerda.
Todos los habitantes del cantón tienen sus pozos que son excavaciones a mano, y en algunos el agua se extrae de forma manual y en otros, que son llamados “de flecha”, usan un pequeño motor para sacar el agua del subsuelo. La mayoría tiene una profundidad entre 10 a 15 metros.
Independiente de la forma de extracción, todos tienen en común: la salinización del agua.
Víctor Manuel Navarro, padre de 3 niñas, dice que él y su esposa construyeron su casa con mucha ilusión de tener agua. Cuenta que hace unos años viajó a Estados Unidos, “me fui mojado y del dinerito que gané, me construí esta casa; pero viera que problema con lo del agua”.
Con una cubeta extrae agua del pozo, que tiene frente a la entrada principal de su casa. El líquido que saca es turbio, “mire hasta con basura viene”, dice y señala lo que pareciera ser un insecto, que nada en el agua amarilla, que despide un ligero olor a azufre.
Según Navarro, cada semana pasa un pick up, que vende agua por “cantaradas”, es decir, que la medida se saca, tomando como base un cántaro plástico, que tiene una capacidad aproximada de 30 botellas; la gente compra cada uno por $0.35. Su familia compra 4 cada 5 días.
A esto hay que agregar que los habitantes del cantón, no saben de dónde extraen el agua que les venden, la compran porque no es salada, y para ellos ya con eso es suficiente. Pero también tienen que estar pendientes del día en que pasa el vehículo vendiendo el líquido, porque “no tienen día fijo para pasar, aquí uno tiene que estar al tanto, porque si no nos damos cuenta y nos quedamos sin agua”, señala.
Cuando no logran comprar agua, “le echamos cloro al agua y así salada la tomamos”, según Navarro. Sus hijas ya se han quejado de dolor de estómago, después de beber de esta agua clorada, pero no tienen más opciones, “sino se van a morir de sed”, expresa, otra opción es recoger agua lluvia y almacenarla para consumirla luego.
La realidad es similar para María Ester, pues aunque tiene en su casa un bio filtro, este no le quita el sabor salado al líquido.
Roberto Medina Escobar, directivo de la Asociación para el Desarrollo Integral de las Comunidades de la Zona Occidental de El Salvador (ADICOS), explica que los bio filtros son dispositivos donde se vacía el agua; esta pasa por cascajo, que son pequeños fragmentos de piedra; y arena que están sobre una zaranda de metal; en este proceso el agua se va filtrando.
Estos bio filtros fueron una donación de la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES), que es una organización no gubernamental sin fines de lucro que trabaja por la protección y conservación del medio ambiente en el país y en la región. Medina explicó que recibieron un aproximado de 2,000 filtros, los que repartieron entre los vecinos de este sector y de otros cantones del municipio.
El cambio climático
Para Carolina Amaya, de la UNES, esta salinización del agua se debe al cambio climático que afecta de distintas maneras los eco sistemas.
La Convención Marco de las Naciones Unidas dice que por «Cambio Climático» se entiende un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables.
Aunque ya han habido cambios en el clima en épocas anteriores, las entidades vinculadas al tema del Medio Ambiente aseguran que, nunca antes se había dado un cambio tan drástico y peligroso, tal y como cita el sitio web alertatierra.com.
En El Castaño, algunos pobladores están al tanto de esta problemática. Alejandro Serrano, un jornalero de 61 años, oriundo de Chalatenango, se estableció en este lugar desde el año 1953; allí ha procreado y ha visto crecer a sus 7 hijos e hijas. “El ambiente está dañándose, dentro de poco ni lluvia va a haber”, señala.
Para él, la salinización de agua se debe a fenómenos tales como huracán Fifí; el huracán Mitch y luego se agravó con la tormenta Stan. María Ester y Víctor Manuel concuerdan con él. “Después del Stan fue que el agua se puso más salada, ya había comenzado con el Mitch”, asegura Víctor.
Ingrid Morena González, de 32 años, vive en su lote, con su esposo y sus cuatro hijos. “El agua era buena antes de los terremotos, pero no sé que pasa, ahora se ha arruinado”, manifiesta. Ellos se toman el agua salada, sólo le añaden el cloro que les da cada cierto tiempo el promotor de la Unidad de Salud.
No compra agua porque “cuesta que pase”, manifiesta. Con decepción, añade que cada nuevo pozo que abren “ es lo mismo, el agua es amarilla, hasta con una nata y bien salada”.
Posibles causas
Javier García, un español especialista en Medio Ambiente, con énfasis en Hidrología, y que trabaja con la UNES, dice que la salinización del agua ocurre por diversos factores, entre ellos, terremotos y huracanes.
Otra causa que provoca estas situaciones, según García, es la sobre explotación de los mantos acuíferos; normalmente los lechos marinos, están bajo los acuíferos de agua dulce, pero al ser sobre explotados, el agua salada, tiende a subir, según el experto.
En el caso particular, de El Castaño, García cree que el fenómeno no es por el cambio climático, sino por los fenómenos naturales, tales como los terremotos del año 2001, y las tormentas ya mencionadas.
Pero a los habitantes, lo único que les interesa es tomar agua, sin sabor a sal, agua limpia, potable. “El agua potable urge”, dice Serrano.



