El Ministerio de Salud reporta incremento de infecciones respiratorias agudas en los albergues. En la imagen, un médico atiende algunos pacientes en Santo Tomás. Foto Diario Co Latino/Archivo
Claudia Solórzano
Redacción Diario Co Latino
Dadas las condiciones climáticas y el hacinamiento que se vive en los albergues, la Ministra de Salud, María Isabel Rodríguez, confirmó que las Infecciones Respiratorias Agudas (IRAS) prevalecen entre los damnificados.
Las estadísticas indican que el 73% de las personas resguardadas en los albergues padecen enfermedades respiratorias, caso contrario ocurre con las neumonías, pues sólo reportan 54.
“Son 3 mil 570 pacientes con IRAS y luego están en segundo lugar, las enfermedades de la piel y suman el 11%”, dijo la doctora Rodríguez.
La Ministra informó que hasta el momento no se detectan casos de dengue en los albergues, sin embargo, se debe estar alerta a erradicar los posibles criaderos de zancudos.
Mientras tanto, los casos de traumatismos se mantienen a la baja, ya que la mayoría fueron atendidos durante y después de la catástrofe vivida el 8 de noviembre, por el paso del huracán Ida en El Salvador. Los departamentos más afectados fueron San Vicente, San Salvador, La Paz, La Libertad y Cuscatlán, en los cuales el número de damnificados ronda las 13 mil personas y las víctimas mortales suman 196.
Continúan consultas por problmas psicológicos
Según la titular de salud, las consultas de salud mental se han incrementado en los albergues, siendo las mujeres las que evidencian más problemas psicológicos luego de la tragedia.
Hasta la fecha, los médicos han detectado 248 casos de salud mental en mujeres, mientras los hombres son la mitad de esta cifra, ya que son renuentes a consultar.
Algunos de los problemas encontrados de forma general son: ansiedad e inadecuación a las condiciones de los albergues, que ya suman 83.
A estas personas se les dan terapias de autoayuda y consultas especializadas a fin de evitar otras crisis. Los tratamientos ayudarán a compactar familias y dar tranquilidad a las personas que se quedaron sin sus seres queridos.
En el caso de los niños, los psicólogos señalan que tienen cambios de actitud. Esto se comprobó en varias evaluaciones, en las cuales pintaban personas muertas y casas destruidas.
Días después, “se pasó otra evaluación y los niños empezaron a dibujar un sol brillante y las casitas arregladas, lo que evidencia cómo los pequeños perciben la situación”, dijo la Ministra.
Por el momento, el número de consultas en los albergues varía según las personas que llegan y se van del lugar. Sin embargo, la vigilancia del personal de salud continuará en los lugares afectados.



