Mónica Hernández, de 5 años, llena un recipiente con agua en lo que quedó de la colonia Dos Puentes, en San Vicente. Foto Diario Co Latino/Rodrigo Sura.
Daniel Trujillo
Iván Escobar
Redacción Diario Co Latino
El río Acahuapa creció como nunca la noche del sábado. Tenía tanta fuerza que devastó todo una colonia en San Vicente: la Dos Puentes, ubicada en las riberas del río.
Policarpio Cornejo, de 84 años de edad, se subió al techo de su casa para que la correntada no se lo llevara.
Como pudo se tiró al lado y apenas podía su cuello y cabeza salir a flote, en medio de esas arenas movedizas.
Eran las 11 de la noche y no había energía eléctrica. Todo estaba oscuro y Policarpio se sujetó con su hijo y nueve personas más.
Entrelazados unos con los otros, como pudieron salieron a tierra firme y esperaron a que la furia del Acahuapa pasara.
El domingo amaneció nublado. Policarpio y su hijo tenían miedo de regresar a su casa y no fue hasta ayer que iniciaron la búsqueda de sus pertenencias en medio del agua estancada y el lodo.
Policarpio recobró las fuerzas de la juventud y desesperadamente buscó entre los escombros de su casa alguna pertenencia que podría servirle.
Era imposible, todo había sido arrastrado por la corriente del río y solo había madera mojada y tejas quebradas.
El ardiente sol de mediodía se mezclaba entre la multitud de trabajadores del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), de San Vicente, y sobrevivientes de la colonia.
La madrugada del pasado domingo, estas familias sufrieron una de las peores pesadillas. El desbordamiento del río, producto de la avalancha de rocas y lodo, que bajó desde el Volcán Chichontepec.
Al final de la Avenida María José Cornejo, de la Colonia Dos Puentes, vivía Adolfina Sonia Martínez López. Ella, junto a sus tres hijos, han quedado literalmente en la calle.
“Todo lo hemos perdido, porque el río se desbordó. A eso de la una de la mañana fue esto, sólo escuche un retumbo, luego salimos como pudimos”, recuerda con tristeza, esta mujer que residía en el lugar desde hace más de 30 años.
Al igual que Adolfina, muchas familias sufrieron la pérdida de sus bienes materiales, y en el peor de los casos a sus seres queridos que la violenta correntada se los llevó, producto del temporal que azotó al país el pasado fin de semana.
Adolfina, junto a su madre, otros parientes y vecinos, están albergados en la Escuela Antonio Galindo, de San Vicente.
Otros pobladores relatan que sólo en el municipio de San Vicente, 900 damnificados han quedado luego de las lluvias. Y en la Hacienda La Paz, han rescatado los cadáveres, hasta este lunes, de 17 personas que fueron arrastradas por las aguas.
La entrada de San Vicente es un caos, de la carretera sólo un carril está habilitado, el que conduce al pueblo, ya que los numerosos derrumbes por la vía han imposibilitado el paso con normalidad del tráfico vehicular.
El puente de ingreso a la ciudad, ha sido habilitado en uno de sus carriles. En este municipio, se informó desde el domingo de la destrucción por el paso del alud, de la colonia La Caridad, donde se estima que más de 50 familias han sido afectadas directamente.



