José López duerme en el albergue habilitado en el polideportivo El Polvorín, ubicado en San Jacinto. Foto Diario Co Latino/Rodrigo Sura.
Daniel Trujillo
Redacción Diario Co Latino
A Jorge Romero lo despertaron. Él dormía profundamente en su cuarto y no tenía la más mínima idea que su casa se había convertido en una piscina.
Eran como las diez y media de la noche y el agua ya estaba por toda su casa. El río Acelhuate había invadido la sala, el comedor, los dormitorios… toda la casa.
Si, no era un espejismo. El principal río que recorre la capital cobró fuerza y tamaño e inundó muchas de las casas de las colonia Minerva, lugar donde vive Jorge con su familia.
La noche del sábado El Salvador revivió una imagen que no se no se miraba desde hace rato: la vulnerabilidad de la ciudadanía ante la fuerza de los fenómenos naturales.
Jorge y su familia fueron víctimas de ello y hasta que todo vuelva a la normalidad se refugian en el complejo deportivo “El Polvorín”, uno de los varios albergues que ha habilitado el Gobierno para que la ciudadanía afectada puede estar en un lugar seguro.
El mayor número de albergues habilitados para que la población afectada por las lluvias acuda a ellos se encuentra en San Salvador.
La alcaldía de San Salvador informó que fueron habilitados 15 centros para refugiados, y que el Centro de Convivencia “Katya Miranda”, sobre la 23ª Calle Poniente, se ha destinado para centro de acopio. En todo el país, el gobierno tiene habilitado 25 albergues.
En el comunicado se indica que un promedio de un mil personas resultaron damnificadas, sólo en San Salvador. A escala nacional se reportan siete mil personas damnificadas.
La Alcaldía de San Salvador demandó de los capitalinos y de todos los salvadoreños sumarse al esfuerzo de atender esas necesidades, y brindar su aporte.
Jorge tiene apenas 15 años de edad y todo lo que tiene de existencia y de habitar en “La Minerva” el agua del Acelhuate no había llegada a su casa.
Ya era medianoche y el agua y el lodo sobrepasaban la cintura de cualquiera.
Conmocionado el joven Jorge recuerda: “El lodo me llegaba hasta el pecho. Me costaba moverme”.
Era imposible. No dejaba de llover y la corriente del Acelhuate no cedía. Jorge y su familia no quería perder la vida y decidieron mejor marcharse de su casa y pasar lo que quedaba de la madrugada en el albergue de “El Polvorín”.
“¡Es que seguía lloviendo! Fue hasta como la mañana que se terminó”, expresa Jorge, quien no fue a su casa a sacar el lodo porque tiene que cuidar a sus abuelos y a su mamá.
Su padre, José Bernardino está con sus vecinos retirando el lodo del interior de las casas para volver a vivir allí.
Pero quien no podrá habitar de nuevo su hogar es Claudia Torres de Aquino. El lugar donde está su vivienda es exactamente donde una tubería de la ANDA colapsó.
El agua socavó el terreno de la casa donde vivía Claudia y su familia. Fue a las 11 de la noche que ella, sus hijos y su esposo salieron de allí. Ya era inhabitable.
El primer albergue donde se hospedaron fue el Castillo de la Policía. Allí les dieron ropa y tomaron sopa caliente.
Horas después la Policía los trasladó hasta el Instituto Nacional Técnico Industrial (INTI), lugar donde sus dos hijos juegan sobre unas colchonetas que el Sistema de Protección Civil les proporcionó para que durmieran.
“Mi casa ahora ya no es segura”, aseguró Claudia.
Su esposo, Rolando Aquino, no sabrá qué hacer después que pase la emergencia, ya que su casa no se podrá habitar más y él está desempleado. Claudia apenas gana tres dólares al día por hacer tortillas.
“No tenemos dónde estar”, confiesa Rolando.
Solidaridad
A un grupo de jóvenes les impactó los daños ocasionados por la vulnerabilidad y decidieron recolectar ropa y víveres, para ayudar a la ciudadanía afectada.
El grupo denominada “Salvadoreños Trabajando por El Cambio” pasó toda la tarde y parte de la noche de ayer frente al Cetro Internacional de Ferias y Convenciones recibiendo la ayuda, la cual, será llevada a los lugares más afectados como Verapaz, en San Vicente.
Giovanni Landaverde, miembro del grupo, aseguró que la actividad tiene como propósito solidarizarse con los afectados y afectadas.
“No sabemos si realizaremos otro actividad como esta. Dependerá de cómo esté la situación”, expresó Landaverde.
“Salvadoreños Trabajando por El Cambio” es un grupo creado en la página social en Internet Facebook. Landaverde aseguró que si se necesita más ayuda, convocará a otra colecta de víveres y ropa a través de la página web.



