Redacción Diario Co Latino
La vulnerabilidad ambiental de Centro América quedó de nuevo al descubierto, con el paso de la tormenta Ida. El Obispo Primado de la Iglesia Anglicana de la Región Central de América, (IARCA), Reverendísimo Martín Barahona se solidarizó con las víctimas de cada uno de los países afectados.
“Estamos orando por las familias y en comunicación con otras instituciones y hermanas Iglesias, a nivel nacional, regional e internacional para planificar nuestro nivel de acción en estos momentos y en la post emergencia”, señaló el obispo salvadoreño.
Ida ha sorprendido a Centro América en las últimas horas de este sábado, “se trata de un fenómeno muy particular, en tres horas el fenómeno se precipitó”, dijo Germán Rosa, Ministro de Medio Ambiente de El Salvador.
En Nicaragua se contabilizan más de 40 mil damnificados, en Guatemala las personas evacuadas sobrepasaban el centenar y en El Salvador, hasta este domingo, no había una cifra definida de damnificadas pero sí, las autoridades de Protección Civil ya reportaban 91 personas muertas, 60 desaparecidas, centenares de lesionadas, y las estadísticas podrían aumentar en próximas horas, dijeron.
“Deseo insistir que los desastres no son naturales y tampoco son un castigo de Dios, estos fenómenos nos reiteran que debemos revisar nuestros sistemas de prevención”, lamentó el Obispo Barahona.
En El Salvador, los departamentos paracentrales resultaron más afectados entre estos San Vicente, donde, desde el volcán Chinchontepec se ha producido un deslave de varios kilómetros y ha provocado numerosas víctimas. Además, hay emergencia naranja en los departamentos de San Salvador, Cuscatlán, La Libertad y La Paz.
Las principales vías de acceso de El Salvador están bloqueadas, tendido eléctrico en el suelo, cinco puentes colapsados, millares de personas albergadas, cultivos desaparecidos, entre otras pérdidas que no se consolidan aún.
“Considero que el huracán Ida ha sido el fenómeno natural que más ha golpeado a El Salvador este año y que agudizará los problemas sociales y económicos que vivimos; rogamos al Dios de la vida por nuestras familias, comunidades y países”, finalizó Barahona.



