Washington/Afp
El presidente estadounidense Barack Obama, elegido hace un año en lo peor de la crisis económica en Estados Unidos, tiene 12 meses después el desafío de consolidar el frágil crecimiento tras conjurar la peor recesión desde los años 1930.
Para la mayoría de los economistas, las vigorosas medidas tomadas por el gobierno de Obama, sumadas a las de la Reserva Federal (Fed), evitaron problemas mucho más graves de los que sufrió la primera economía mundial.
Las cifras oficiales del Producto Interno Bruto (PIB), publicadas el jueves pasado, confirmaron que Estados Unidos salió de la recesión durante el verano (boreal), con una tasa de crecimiento de 3,5% a ritmo anual en el tercer trimestre.
Obama vio en dicha cifra una señal de que la recesión «está disipándose», pero previno que quedaba mucho por hacer para que la economía se restablezca plenamente.
«La política impulsada tuvo sus problemas, pero en conjunto, globalmente, consiguió estabilizar el sistema financiero y aportar a la reactivación», dijo el economista en jefe de DB Advisors (grupo Deutsche Bank), Josh Feinman.
«Pienso que el gobierno administró muy bien la crisis, pero queda ver cómo va a hacer frente a la salida», dijo Sung Won Sohn, de la universidad estatal de California.
«El paciente salió de cuidados intensivos pero está bajo tratamiento. Si se le quita sus medicinas demasiado rápido podría sufrir una recaída», agregó.
De Obama se esperan ahora medidas concretas para crear empleos, ya que «las pérdidas de empleo disminuyeron, pero permanecen», dijo Feinman. «Podríamos tener créditos impositivos dirigidos a la creación de puestos de trabajo, u otra cosa», estimó.
Y ese es el principal problema; la recuperación todavía no crea empleos y la persistencia del paro, 9,8% en septiembre, el índice más elevado en más de 25 años, será un factor de desconfianza por un tiempo.
El secretario del Tesoro, Timothy Geithner, intentó calmar las aguas el domingo al afirmar que la economía comenzará a crear empleos en el primer trimestre de 2010.
Es una evaluación más optimista que la del banco central, la Reserva Federal, que no prevé un baja «sensible» del desempleo en 2010. El Fondo Monetario Internacional por su parte estima que el problema mejorará a partir del segundo semestre de 2010, pero en forma «progresiva».
Para la economista en jefe de Mesirow Financial, Diane Swonk, el presidente Obama no ha tenido tiempo de imprimir su marca.
«Una gran parte del plan de reactivación no fue concebida por el gobierno sino por el Congreso y no está tan bien enfocado como debió», subrayó.
Dicho plan de 787.000 millones de dólares fue promulgado el 17 de febrero por un presidente que asumió el 20 de enero. A pesar del consenso sobre la necesidad de tal plan, el mismo fue muy criticado por los republicanos y la división de la clase política «causó perjuicio a la economía», estimó Swonk.
Sohn por su parte respondió que la figura de Obama fue clave para impulsar una economía en un mal momento.
«La confianza fue crucial, como cuando (Franklin Delano) Roosevelt llegó a la presidencia en 1933. Gastó mucho dinero e inició nuevos programas pero el elemento que hay que recordar es que consiguió mejorar la confianza», consideró.



