José María Rosales
El 9 de los corrientes se le otorgó al Sr. Barack Obama, Presidente de los Estados Unidos de América, el Premio Novel de la Paz. Más de 20 días han transcurrido ya, de tal suceso y la controversia aún continúa, sobre si el Comité Sueco de los Premios Novel hizo lo correcto. Personalmente creo que el Sr. Obama, si tiene méritos para tal galardón, por lo tanto yo, lo felicito.
Concuerdo con muchos que Mr. Obama si merece éste premio básicamente por tres razones fundamentales: 1) Por introducir cambios sustanciales en la diplomacia Norteamérica, creando un nuevo clima político de paz internacional; 2) Por su clamor de un mundo sin armamentos nucleares; y 3) Por el abandono del escudo balístico defensivo que bajo el régimen anterior, estaba por instalarse en suelos checo y polaco que era visto por Rusia, como una evidente provocación, eliminando con ello un largo período de tensión en Europa Oriental.
Sin embargo, muchos creen que el Presidente Obama, si bien es cierto que ha hecho algo, lo que más tiene en su haber son buenas intenciones y proyectos, que no son lo suficiente para que se le otorgue tal distinción, pues para ello deben tenerse en cuenta hechos y no promesas.
Como puede verse no todo es color de rosa, las críticas continúan y muchas de ellas bien fundamentadas. Se dice que, el Comité actuó apresuradamente, que debió esperar más tiempo para que el Sr. Obama pudiese ofrecer o dar más en beneficio de la humanidad.
Inmediatamente después del otorgamiento del Premio, hubo encuestas para pulsar la opinión pública mundial. A continuación cito unas pocas opiniones aparecidas en periódicos americanos y europeos, algunas favorables y otras menos favorables.
Lech Walesa, presidente de Polonia de 1990 a 1995 y Premio Novel de la Paz en 1983, dijo en Varsovia: “¿Tan pronto? Demasiado pronto, él no ha tenido tiempo para hacer algo todavía. Hasta ahora, Obama sólo ha hecho propuestas, pero algunas veces el Comité del Novel otorga los premios para alentar acciones responsables. Démosle la oportunidad a Obama”.
Nils Butenschon, director del Centro Noruego de Derechos Humanos de la Universidad de Oslo dijo: “Me parece prematuro. Creo que el Comité debería ser muy cuidadoso con la integridad del premio y en este caso, no creo que estamos en posición de realmente evaluar el total impacto de lo que este candidato ha logrado”
Oleg Morosov miembro del Parlamento Ruso y del partido gobernante, sostiene que: “si yo hubiera tenido que tomar la decisión, le hubiera dado el premio a una persona diferente”
Más recientemente apareció en diferentes medios internacionales el artículo “NOVEL PRIZE FOR PROMISES?” firmado por el Profesor Howard Zinn, norteamericano, historiador político, activista social, autor de numerosos libros y recipiente de bastantes premios, en el que critica fuertemente la concesión del Premio Novel al Sr. Obama. Como ejemplo solo cito unos pocos párrafos, que dicen: “Me decepcioné al saber que a Barack Obama le dieron el Premio Novel de la Paz. Es un golpe realmente pensar que a un presidente que lleva adelante dos guerras, y que lanza operaciones militares en un tercero (Pakistán), se le otorgará el Premio Novel.
Hasta que recordé que Woodrow Wilson, Theodore Roosevelt y Henry Kissinger, recibieron, todos, Premios Novel de la Paz. “Wilson, bombardeó la costa mexicana, envió tropas a ocupar Haití y República Dominicana y metió a Estados Unidos al matadero que fue Europa en la Primera Guerra Mundial. Roosevelt, gestionó una paz entre Japón y Rusia, pero fue amante de la guerra: participó en la conquista estadounidense de Cuba, haciendo creer que la liberaba de España. Encabezó la sangrienta guerra para subyugar a los filipinos.
Kissinger, firmó el acuerdo final que terminó la guerra de Vietnam, de la cual fue él uno de los arquitectos”. “No deberían otorgar el premio de la paz sobre la base de las promesas hechas – como ocurre con Obama, un elocuente fabricante de promesas- sino sobre la base de logros reales encaminados a ponerle fin a la guerra, y Obama continúa con acciones militares letales e inhumanas en Irak, Afganistán y Pakistán.”
Por lo anterior puede apreciarse que el otorgamiento de este premio es polémico, solo la Historia nos dirá con certeza si la Academia ha tenido o no razón.
Finalmente creo que es justo reconocer y alabar la humildad del Presidente Obama al reconocer él mismo que no merece tal distinción, y que, con sólo las tres acciones señaladas al principio, en las cuales él ha sido determinante para su implementación, se ha logrado más tranquilidad global, alejando por el momento, el fantasma de la guerra, que antes de su llegada a la presidencia, el futuro del mundo parecía mucho más amenazado.



