NARRADOR: En un pueblo muy pequeño, vivía una señora mayor que tenía un hijo.
MADRE: A desayunar, muchacho… Vamos, vamos, apúrate…
HIJO: Sí, mamá… ¿Mamá?
MADRE: Dime, hijo.
HIJO: Mamá, ¿te pasa algo? ¿Por qué tienes esa cara de
preocupación?
MADRE: No sé, muchacho… No sé, pero he amanecido con un presentimiento…
HIJO: ¿Un presentimiento de qué, mamá?
MADRE: Un presentimiento de… de que algo muy grave sucederá en este pueblo.
NARRADOR: El hijo se fue a la cantina del pueblo, a jugar billar. Y cuando estaba a punto de hacer una carambola sencillísima, otro jugador se le acercó…
JUGADOR: Te apuesto diez pesos a que no consigues hacerla.
VARIOS: RISAS
NARRADOR: En la cantina, todos se rieron. También el hijo de la señora, porque era una carambola muy fácil…
NARRADOR: Pero falló y tuvo que pagar sus diez pesos.
HOMBRE: ¿Qué pasó, amigo? ¿Cómo perdiste una oportunidad así?
HIJO: No sé… es que me preocupa una cosa que dijo mi madre esta mañana…
MUJER: ¿Y qué dijo tu madre?
HIJO: Que algo grave sucederá en este pueblo.
NARRADOR: El ganador de la apuesta salió de la cantina y regresó feliz a su casa.
ESPOSA: ¿Cómo estás, amor?
JUGADOR: De lo más bien, mujer. Le gané estos diez pesos a un tonto en el billar.
ESPOSA: ¿Y por qué tonto?
JUGADOR: No pudo hacer una carambola facilita… Dijo que estaba preocupado porque su madre anunció que algo muy grave sucederá en este pueblo.
ESPOSA: No te burles de los presentimientos de los viejos porque… porque a veces se cumplen.
NARRADOR: Y cuando la mujer fue a la carnicería…
ESPOSA: Deme un kilo de carne, por favor.
CARNICERO: Con gusto, casera.
ESPOSA: Espere, espere… mejor dos kilos… (MEDIA VOZ) Andan diciendo que algo grave pasará y lo mejor es estar preparado.
NARRADOR: Luego, entró otra vecina a comprar un kilo de carne…
CARNICERO: (MEDIA VOZ) Mejor lleve dos, vecina, porque… andan diciendo que algo muy grave pasará en el pueblo y la gente se está preparando y comprando cosas.
VECINA: ¡Ay, Virgen María!… Yo tengo varios hijos, así que mejor déme cuatro kilos...
NARRADOR: Ese día se acabó rápido la carne. Tan rápido, que el carnicero tuvo que matar otra vaca y la vendió entera.
EFECTO VIENTO
NARRADOR: Eran las dos de la tarde y todos estaban esperando que pasara algo. Los campesinos dejaron los azadones, las mujeres abrazaron a sus hijos pequeños. De pronto, alguien dijo:
UNO: Vecinos, ¿se han dado cuenta del calor que está haciendo?
MUJER: Bueno, en este pueblo siempre ha hecho calor…
UNO: Sí, pero no tanto como hoy… No sé, no sé…
NARRADOR: En la plaza desierta del pueblo apareció un pájaro y se posó sobre un banco de madera
UNO: Hay un pájaro en la plaza.
VARIOS (ANGUSTIA): ¿Dónde, dónde?
MUJER: Pero, vecinos, siempre ha habido pájaros que vienen a la plaza…
UNO (MISTERIO): Sí… pero nunca a esta hora. Es mal agüero.
NARRADOR: Y así fue creciendo el miedo de los habitantes de aquel desdichado pueblo. Hasta que Julián, el carnicero, rompió el silencio.
CARNICERO: Yo no sé ustedes, pero yo me voy de aquí. Cierro la carnicería y me largo antes de que ocurra lo que va a ocurrir.
NARRADOR: Julián agarró sus herramientas, sus hijos, sus animales, los metió en una carreta y atravesó la calle central. Todo el pueblo lo miraba horrorizado.
UNO: Si Julián se va, yo también.
MUJER: Y yo.
VARIOS: ¡Este pueblo está maldito, vámonos!
NARRADOR: Y sucedió que los vecinos comenzaron a desmantelar el pueblo. Cargaron sus cosas, sus ropas, y se pusieron en camino sin saber a dónde.
EFECTO VIENTO
NARRADOR: Uno de los últimos en abandonar el pueblo, miró hacia atrás:
VECINO: Que la desgracia no caiga sobre lo que queda de nuestra casa.
EFECTO FUEGO
NARRADOR: Y diciendo esto, prendió fuego a su hogar de tantos años. Otros siguieron su ejemplo y en pocos minutos el pueblo ardía en llamas… (FUEGO ALTO)… Fue entonces que la señora, la madre de aquel hijo, se volteó hacia él con cara de espanto…
SEÑORA: ¿Viste, muchacho?... Algo muy grave iba a suceder en este
pueblo. Estaba escrito.
LOCUTORA: No, nada estaba escrito. Lo escribieron los vecinos y vecinas de aquel pueblo sumando miedos y rumores.
En Internet atribuyen este cuento a Gabriel García Márquez. En realidad es el argumento de un cortometraje de la escuela de cine de San Antonio de los Baños, Cuba, dirigida por el escritor colombiano.



