José Humberto Rodas, reo ordinario que forma parte de la primer sala de ventas de artesanías de los centros penales. Foto Diario Co Latino/Juan Carlos Villafranco.
Beatriz Castillo
Redacción Diario Co Latino
Luis Armando Torres, limpia con mucho cuidado la vitrina donde se exponen alcancías, pulseras, portarretratos y otros «souvenirs» que fueron elaborados por los internos del Penal “La Esperanza” conocido como “Mariona”.
Desde hoy se abrió el primer centro de ventas en la dirección de Centros Penales, donde la población podrá adquirir los productos hechos en madera, vidrio, piedras y pita.
Torres, quién se encuentra en la fase de confianza, será el administrador de la sala y asegura que esta es una ventana para toda la “gente reclusa” que espera por una oportunidad.
El mecanismo será vender los productos y después entregar el dinero a los reos que han trabajado, explica Torres. “Esto es muy motivacional para todos aquellos reos que están interesados en aprender un oficio, les están dando la oportunidad de meter el material para que trabajen y después venderlo, para tener una ayuda para sus familias” agrega.
José Humberto Antonio Rodas Hernández, reo de la fase ordinaria, aseguró que es una “oportunidad para todos aquellos reos que son padres y con eso ayudan a sus hijos”.
“Queremos que las personas vean que somos útiles para las personas y la sociedad” agregó Rodas.
Según los cálculos de la dirección de Centros Penales, con el proyecto se estarán beneficiando un mil 446 internos del penal de Mariona.
El subdirector de la dirección de Centros Penales, Nelson Rauda, dijo que están muy claros que el trabajo al interior de las cárceles sirven para dos funciones: terapia ocupacional y para que los internos tengan un aporte económico.
“Lo maravilloso de esta sala de ventas es que fue construida por los internos y el trabajo que se expone acá es también hecho por ellos. Es una oportunidad para ellos, para que puedan desarrollar sus habilidades y sus trabajos artísticos”, explicó el subdirector.
Los antecedentes revelan que desde hace algunos años se ha logrado controlar la violencia al interior del penal, donde antes hubo muerte y venta de drogas.
El subdirector agregó que esta sala es la primera abierta al público y esperan replicarlo en otros centros del país donde se potencia la elaboración de artesanías. Aunque se tiene que hacer un diagnóstico de los espacios que se tienen y si ofrecen garantías de seguridad.
Por su parte, el director del penal La Esperanza, Juan Ramón Arévalo, recordó que muchas veces la población tiene “estigmas” al entrar a los centros penales por las medidas de seguridad y el miedo, entonces se visualizó que la calidad de los productos son muy buenos y se tenía que dar la oportunidad a los reclusos y a quienes requieran estas artesanías bien elaboradas.



