Carlos Castillos
Montevideo/dpa
La selección de Costa Rica no sólo pondrá a prueba la presencia de Uruguay en el Mundial de Sudáfrica 2010, sino también el proceso renovador que impulsa el técnico «charrúa», Oscar Tabárez.
El último partido de la eliminatoria mundialista sudamericana, el que Uruguay perdió el miércoles en Montevideo contra Argentina, era el momento fijado para el balance primario, pero la repesca contra Costa Rica le agregó otros dos capítulos decisivos. El primero de ellos, el sábado 14 de noviembre en Costa Rica, y el segundo, el miércoles 18 en Montevideo.
Mientras trataba de digerir la derrota ante Argentina por 1-0, Tabárez ya empezó a pensar en esos dos partidos que, según sus jugadores, serán «dificilísimos».
Lo que tiene claro el grupo uruguayo es que «el quinto puesto no es un fracaso». Es la misma posición de las dos últimas eliminatorias, en las que siempre acarrea los mismos problemas estructurales que parecen no tener solución.
Tabárez sigue confiando en su trabajo a largo plazo. «Vamos a ver cuáles son las circunstancias de la realidad que está por venir», dice y pone énfasis en la «cohesión» del grupo y la profesionalidad demostrada hasta ahora.
La selección celeste, que prácticamente se mantuvo inalterada en su composición durante toda la eliminatoria sudamericana, se levantó después de empatar con Chile 2-2 en la tercera fecha, perder con Brasil 2-1 de visitante en la cuarta y empatar nuevamente de local con Venezuela 1-1 en la quinta.
Desde ese momento muchos sectores de la prensa la consideraron eliminada, pero se recuperó y en el balance tiene como saldo positivo haber conquistado, por ejemplo, siete de los nueve puntos que fue a disputar a la altura de La Paz, Bogotá y Quito. Le ganó a Colombia, empató con Bolivia y venció a Ecuador.



