Alberto Molina dona sangre en el marco de la Jornada Nacional de Donación de Sangre. Foto Diario Co Latino/Rodrigo Sura
Rodrigo Sura
Redacción Diario Co Latino
Con una sonrisa de oreja a oreja y mucha tranquilidad, Lorenzo Machuca no frunce el ceño cuando la enfermera le coloca la intravenosa. Y quizá no sea para menos, tiene 51 años, y es la novena vez que participa como donador de sangre voluntario. Así como Lorenzo, decenas de personas se avocaron a la sede de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, Zacamil, donde se inauguró la primera jornada nacional de donación de sangre, en conjunto con el Ministerio de Salud, el ISSS y Cruz Roja. “Me gusta donar sangre y lo hago cada vez que tengo oportunidad. Es muy importante para mí, y a la vez es de beneficio para muchas personas que sufren accidentes y urgen de este vital líquido”, comenta don Lorenzo.
Por su parte, Alberto Molina, de 28 años y quien dona por segunda ocasión, trata de disimular su nerviosismo al momento en que su sangre comienza a ser extraída hacia la bolsa. “Es una satisfacción grande poder ayudar al prójimo a través de esta clase de actividades, es una ayuda que sale del corazón”, dice Alberto. A pesar de las características del evento, el ambiente era de fiesta: actos culturales, banda de paz y padres acompañados por sus hijos, quienes por su edad aún no están aptos para donar, pero disfrutaban de las actividades mientras sus progenitores participaban de manera altruista como donantes sanguíneos.
Para la coordinadora nacional del Banco de Sangre, Ana Vilma de Aguilar, la meta de la jornada es recolectar poco más de mil 300 bolsas de sangre, de las cuales se pueden obtener cuatro componentes sanguíneos diferentes.
Asimismo, el objetivo de la actividad es “promover la hemocultura de donación altruista, para beneficiar tanto a pacientes que se encuentras en hospitales; como también para estar preparados en situaciones de emergencias o accidentes”.
Mientras tanto, Lorenzo y Alberto salen de la sala con su antebrazo izquierdo flexionado, pues llevan puesta un curita adhesiva, además de la sonrisa, solo que esta vez, por la satisfacción de haber realizado una buena obra, una obra teñida de rojo.



