Aída Santos de Escobar, Presidenta del Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP). Foto Diario Co Latino/Rosa Campos
Mirna Jiménez
Redacción Diario Co Latino
En la vorágine del reclutamiento de menores de edad por parte de las pandillas, muchos adolescentes y jóvenes declararon que la decisión de meterse o no estriba en el tipo de vida que estos llevan con sus padres de familia.
«Ellos quedan solos en su casa, y buscan llenar el vacío con amigos y, muchas veces, ellos no son buenas personas, les inculcan lo malo y se meten en eso, realmente son los padres», opinó Mirna Yamilet Martínez, de 19 años de edad.
Mirna relató que un compañero de su escuela nunca contaba lo que le sucedía, seguramente por vergüenza, no obstante, sus padres se estaban separando, lo cual fue un detonante para buscar una “clica”. «El murió a los 18 años, no vivió mucho tiempo y fue hasta después que nos dimos cuenta de los problemas que tenía», narró la joven.
Mientras caminaba muy rápidamente, nos encontramos en la calle con Mario Leonidas Marroquín, un joven de solo 12 años de edad, quien en un principio de mostró esquivo a contestar la pregunta: ¿por qué muchos adolescentes prefieren la mara que a su familia. «Ahorita voy preciso», dijo.
Al final, accedió a conversar. «Muchas veces, se involucran porque los padres no les prestan atención a sus hijos, les pegan, ellos se desesperan y se van de la casa a meterse allí (maras), a mí nunca me han dado ganas de meterme», confiesa.
Según Mario Leonidas, él conoce de gente que se han metido a las maras porque «tal vez tienen problemas con los papás, que los maltratan, que los insultan y les exigen dinero a temprana edad».
No obstante, el joven asegura que él tiene mucho amor de parte de sus padres. Mario estudia por las mañanas y en la tarde trabaja, pero algunos de sus amigos le han contado que no tienen esa suerte de comprensión y que han decidido meterse a una clica.
Bladimir Sánchez, de 13 años de edad, es un adolescente que creció a la par de su madre, Carmen Sánchez, en una de las calles de San Salvador, donde vende fruta partida. Según la madre de Bladimir, nunca ha confiado en dejar solo a su hijo y lo ha tenido muy cerca de ella desde muy tierna edad.
La rutina de joven ha sido, desde hace mucho, ir de la escuela al puesto de la mamá, donde le ayuda a pelar fruta y a despachar a la gente. Según él, es “muy feliz” con su madre y su padrastro; tiene la ambición de estudiar para salir adelante.
En opinión de Bladimir, de alegre sonrisa y pispiretos ojos negros, solo el estudio puede sacar a la gente adelante y desde su punto de vista, también la falta de comunicación con los padres de familia es la que está haciendo falta.
La madre de Bladimir tiene tres hijos más y con esfuerzo ha logrado que ellos estudien. Para Carmen, lo más importante es tenerle confianza a los hijos y asegurarse de que lo que ellos dicen es verdad.
«Yo diría que le pongamos atención a nuestros hijos, porque son el futuro de nosotros, si nosotros los dejamos que se pierdan en el mundo de las drogas y las pandillas lo más probable es que los iremos a enterrar a corta edad», dijo.
Aída Santos también cree que los padres no están jugando el papel que deberían
Según datos recabados, al menos 25 mil adolescentes están en pandillas.
La ex jueza, ahora Presidenta del Consejo de Seguridad Pública, Aída Santos, afirma que se está castigando a quien no se debe castigar porque los padres no están cumpliendo con sus obligaciones.
«Estamos castigando el producto de una irresponsabilidad», consideró Aída Santos de Escobar, ex jueza de menores desde 1996 y actual Presidenta del Consejo de Seguridad Pública (CSP). Desde el punto de vista de esta abogada, los padres están fallando.
«Los seres humanos nos convertimos en padres, sin enseñársenos lo que significa, ser padre no es el simple hecho de traer un hijo al mundo, usted se da cuenta que aquí, hay una promiscuidad, hay un hacinamiento, sin embargo, no se detienen a seguir teniendo hijos», cuestionó.
Para la Presidenta del Consejo, las parejas no están pensando en formar una verdadera familia, sino en la satisfacción sexual, Santos considera que no existe una orientación en el manejo de la sexualidad, luego vienen los hijos.
«Ellos no se han dado cuenta de que el mundo se ha globalizado, y ellos piensan que así como sobrevivieron ellos lo harán los niños que traigan al mundo, y cuando la crisis les llega es fácil delegarles el cargo al Estado», precisó.
Para Santos de Escobar, no han habido políticas sociales y “nadie se ha preocupado por exigirle a ese hombre que embaraza, que se responsabilice de la criatura, luego, el niño nace y los padres ni siquiera se preocupan por darles una identidad, hay muchos niños que ni siquiera cuentan con una partida de nacimiento”.
La abogada dice que luego el niño vive rodeado de golpes y maltratos. “El Estado no puede ser ya asistencialista, porque no tiene la capacidad para hacerlo”, dejó claro.
El Estado tiene ciertos mandatos que no ha cumplido aún cuando están establecidos en leyes, como por ejemplo, que toda empresa tiene que tener una sala cuna o una guardería, porque eso permitiría que al menos hasta los 6 años los niños estarían muy cerca de sus padres.
La Presidenta del CSP dijo que está elaborando, a través de la Secretaria Técnica de la Presidencia, un proyecto de protección social.
A criterio de ella, además de que los padres siguen sin poner orden, ni poder manejar la situación con sus hijos adolescentes, la institución ha fallado en el tipo de programas que ha venido implementando .
«Por ejemplo, a veces venía una organización, se le financiaba un proyecto y luego no había una buena coordinación. El gobierno ahora ha tenido que hacer más coordinación con las dos secretarías presidenciales que hay la Secretaría de Asuntos Estrategias y la otra la Secretaría Técnica», informó.
Santos de Escobar dijo que han hecho un trabajo para integrar los lugares más violentos a donde se iniciarán próximamente dos planes pilotos, que serán en dos municipios: San Martín y Ahuachapán.
«La diferencia es que todos los programas los estamos canalizando a través de los consejos municipales de prevención de la violencia, para que sea precisamente el consejo municipal el que respalde el mismo, el cual estará integrado también por jóvenes, organizaciones no gubernamentales, por iglesias, por empresarios y serán ellos los que propongan los programas”, explicó.
A juicio de la jueza, no se trata de que los programas se impongan, sino de que la base servirá a partir de la realidad que cada municipio tiene y construir qué es lo que quieren.
Santos de Escobar aseguró que ya se reunió con la Corporación de Municipalidades de El Salvador (COMURES), para expresarles la voluntad de llegar con programas de prevención a los 262 municipios de San Salvador.
Se han creado cuatro subgerencia territoriales que se van a ubicar en la zona oriental, paracentral, en la zona central, llegando hasta la zona norte de la zona central y la zona occidental.
Aída Santos aclaró que la mayor parte de la inversión en prevención se centrará en la zona metropolitana de San Salvador, porque se determinó de esa manera con los organismos internacionales en la pasada administración.
No obstante, con la experiencia que tienen los operadores de programas, se permitirá llegar con la prevención a lugares donde nunca se ha llegado, por lo que, se firmarán también convenios con varias universidades.



