Beatriz Menjívar
Redacción Diario Co Latino
La creciente demanda de más horas de trabajo, tanto en el área formal como informal, es uno de los factores que puede llegar a afectar las relaciones familiares, pero que mediante un buen balance puede llegar a crear satisfacciones personales.
Ese es el punto de vista de Guillermo Fraile, un empresario argentino que disertó en la conferencia sobre “Competitividad centrada en las personas: desafío ético del ejecutivo de equilibrar trabajo, familia y competitividad en tiempo de crisis”.
El profesional afirma que el trabajo deber ser una función que se desempeñe creando un balance, para contribuir al equilibrio y las buenas relaciones familiares-laborales, y no se convierta en un instrumento de aislamiento.
“El 80% de la población cree que la base social es la familia”, afirma Fraile, por lo que considera que reforzar este rol, mediante una buena atención, deber ser una de las prioridades del capital humano en las empresas.
Fraile afirma que el conflicto “familia-trabajo” suele suceder más en la mujer que en el hombre, por su doble rol familiar, aunque la satisfacción sea más grande, de ahí que hable también de dignificar el trabajo desarrollado en el hogar. “A veces, damos más gracias al firmar un nuevo contrato que a nuestra esposa por la comida”, expresó.
De ahí la importancia de compartir también los roles del grupo familiar, en donde ambos padres trabajen, y se cuestionen sobre la importancia de trabajar tanto, cómo les demanda la familia de tiempo y cuáles son las fuentes de satisfacción personal.
Y una vez analizada cada respuesta, pueden considerar si el trabajo avanza sobre la familia, hecho que “no debe ser así”, declara Fraile, y que de estar ocurriendo debe cambiarse la agenda de trabajo de manera que encaje entre la vida familiar.
La importancia de la familia como base, dice Fraile, es hablar también de una “estrategia”, de “responsabilidad empresarial”, que deben impulsarse desde dentro de las empresas acoplando el horario de trabajo dentro de una agenda genuina que equilibre el tiempo que se dedica a la familia.
“Si usted no puede cambiar su agenda, ¿cómo puede cambiar el mercado?”, pregunta a los empresarios.
Sin embargo, cambiar la agenda de trabajo depende del empleador, por eso, Fraile dice que deben crearse auténticas estrategias de trabajo que faciliten las relaciones familiares de su personal, permitiéndose tener mano de obra más capaz.
Una encuesta girada a mil 600 empresarios, en los que el 80% son hombres, revela que este sector dedica 50 horas semanales al trabajo, y apenas un promedio de diez horas semanales a la atención de los hijos, “hay poca oferta para trabajar en la familia y a veces los aleja”, comentó Fraile.



