Como todos los años en septiembre, Vancouver se viste de recuerdos patrios. En un mundo multicultural las fechas de (independencia) cambian, razón por la cual los fines de semana se convierten en escenarios patrios.
Hasta el día domingo 20 se alzaron banderas de independencia.
Mientras tanto los diversos grupos étnicos tratan por todos los medios de hacer florecer su propia cultura.
Prácticamente en estos países donde figuramos huérfanos de nuestro idioma, gustos y bandera, nos inventamos un motivo, escogiendo un determinado día para gobernarnos a sí mismos y ser dueños de nuestro propio destino.
Las fechas que se les llamó “día de independencia”, nos identifica aunque estemos sabedores qué realmente se trató de la independencia en aquellos momentos y de qué se trata ahora, y que los cambios simplemente obedecen a ciertos tipos de patrones o dinámicas capitalistas, ya que libertad no existe, ni ha existido independencia alguna.
Unas personas dicen o piensan que la independencia nos capacita para interactuar con el resto del mundo, con personalidad propia, tomar decisiones individuales y como grupos étnicos.
En realidad debería ser base de decisiones tomadas por nosotros mismos, pero vivimos en un mundo donde las decisiones de los pueblos se violan, se pisotean, y no se trata de difamar, porque los hechos están de cara a la opinión pública; ejemplo: Honduras, pobres hermanos nuestros.
Pero definitivamente no tenemos independencia, siempre dependemos de la soberanía de los más fuertes, de los demagogos, somos esclavos de la mentira. No quiero señalar más razones negativas, solo quiero informarle al mundo, lo ocurrido en Vancouver.
Esta provincia que se presume es lo mejor de Canadá, la más hermosa, llena de flores, la que presta un ambiente más agradable porque el clima es menos frío, pero también es cierto que es la más difícil ya que todo es más caro, la vivienda, la comida, los impuestos en todo y por todo, no obstante existe mucho interés por mantener vivas nuestras raíces culturales, y la provincia es linda sin lugar a dudas.
Y como dije antes, todos andamos buscando los medios, abriendo puertas que nos permitan mostrar con hechos la relevancia de nuestra estética, quizás una de las formas más claras de comenzar a ser mejores comunicadores de la dimensión de nuestra cultura, de nuestras vidas, la mejor forma es mantenernos firmes en la propuesta de ser pioneros de la cultura.
Vemos con mucha orgullo, que jóvenes y gente mayor, artistas hispanos de todas las categorías, responden a los mismos intereses, hay ejemplos contundentes, como en el festival de películas, que se realiza todos los años en Vancouver con motivo de las fiestas patrias, donde todos nos echamos la mano, ejemplo- Christian SIDA, un joven periodista mexicano trabajando tesoneramente en el desarrollo del evento Festival de Películas, de igual manera el señor Eduardo Olivares, poniendo todo de su parte en el programa Latino Soy para anunciar los muchos eventos que se realizan en este mes. A esto se le llama hermandad.
Lucy Ortíz



