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El Salvador, Domingo 12 de Febrero de 2012
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Martes, 08 de Septiembre de 2009 / 09:10 h

Un concierto sinfónico

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Oscar Doñas*

El 2 de septiembre se llevó a cabo el décimo concierto de la temporada Sinfónica, bajo la dirección del maestro German Cáceres. El programa incluyó la Sinfonía No. 5 de Tchaikovsky y el Concierto para cello y orquesta (estreno mundial), de German Cáceres. El solista fue José Miguel Gómez, de España.

Loa cuarenta años de edad que tiene el cellista José Miguel, los ha aprovechado muy bien, de acuerdo con el currículum que nos presenta el programa de mano. Se notó desde el principio que estaba muy familiarizado con la obra que ejecutó, a pesar de que es de muy difícil interpretación. Su maestría en el cello se impone y esperamos verlo otras veces aquí.

La Quinta Sinfonía, compuesta en 1888, es un autorretrato. La tentativa de dar un per aspera ad astra fracasa en su empeño, particularmente en el final, no demasiado convincente. La lenta Introducción, encomendada al registro más bajo de los clarinetes, medita sombríamente sobre el Destino.

El clarinete y el fagot cantan la felicidad. En el segundo movimiento todavía se encuentra el contraste entre la felicidad llorada y el destino inexorable. El tercer movimiento describe el aspecto positivo de la vida. El cuarto movimiento infunde respeto cuando el motivo del Destino asume un tono solemne gracias al modo mayor. Pero lo anterior corresponde a la obra en sí.

En cuanto a la interpretación que de la obra hace la Orquesta Sinfónica de El Salvador, está bastante de acuerdo con lo escrito por el compositor, fuera de algunas notas extrañas, como veremos más adelante.

El programa de mano decía que hace treinta años el maestro German Cáceres tomó la batuta por primera vez como director invitado. Ese año, 1979, (y  esto no lo decía el programa de mano), el director de la Sinfónica era Gilberto Orellana h., quien, no obstante haber sido el mejor director titular salvadoreño (lo reconozcamos o no), que ha tenido nuestra Sinfónica, nunca ha tenido el honor de ser director invitado, como sí lo tuvieron el maestro Alejandro Muñoz Ciudad Real y el maestro Esteban Servellón, desde que Orellana h. era director.

De lo que sí tuvo la suerte, si lo recordamos, fue de haber sido condenado a muerte (sí, el maestro Orellana h.), en un país musulmán.

Hace ya unos dos o tres años, fue muy notorio en un concierto de nuestra Orquesta Sinfónica, bajo la dirección de maestro Cáceres, algunos instrumentos tocaban otras notas que no eran las que estaban escritas en la partitura.

Era una sinfonía del período clásico, no recuerdo exactamente cuál. Pues ahora sucedió lo mismo, sólo que de una manera más sofisticada, sobre todo en el Concierto, por el tipo de armonía. Pero en las dos ocasiones parece que nadie escuchó el mensaje escrito en tres claves: de sol, de fa y de do. Sería muy interesante descifrar ese mensaje escrito entre las líneas del pentagrama…

*Profesor y músico

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