Néstor Martínez*
He buscado el origen de los “cien días” y no encuentro ninguna base, lógica o razón, mucho menos obligación, para que un gobierno tenga que rendir cuentas en cien días.
Un “columnista” de derecha afirmaba que en cien días el gobierno ya debería de “sentar las bases del gobierno”. Semejante desaguisado es imposible tras centenares de años esclavos, seguidos de gobiernos oligárquicos, militarismo, en donde se dejaron sentadas las bases de la corrupción, el ladronismo, el crimen organizado, el tráfico de influencia, la venta de la soberanía, la burla de las aspiraciones democráticas y libertarias, que profundizó Arena en los 20 AÑOS PERDIDOS, y cuya herencia aún padecemos. ¿En qué cerebro cabe que en CIEN DÍAS se va a arreglar todo el lastre podrido que le han dejado al pueblo?
Francamente pedir lo que nunca pudieron hacer, aunque tuvieron su oportunidad, es pedir demasiado, si a esto le agregamos los planes desestabilizadores de la derecha y sus tontos útiles, que ya los estamos viendo, la cuestión se vuelve en verdadera cuesta arriba.
Lo risible del caso es que la derecha está pidiendo lo que nunca hicieron: sentar las bases del gobierno, y pedirlo significa que hasta ellos quisieran verdaderas bases de gobierno, democráticas, sin mañas, ni intereses personales, partidarios, mucho menos los nacidos del crimen organizado o la corrupción.
Insisto, en CIEN DÍAS no se pueden sentar las bases de un gobierno que pretende dejar una herencia verdaderamente ejemplar de democracia y buen manejo de los asuntos estatales.
En CIEN DÍAS ni siquiera se puede vislumbrar la dirección de un gobierno, eso se verá, al menos, en dos o tres años, cuando ya haya elementos qué valorar.
Si por desgracia [ni pensarlo es bueno], Arena hubiera ganado, es seguro que ya hubiera hecho “obras” para difundirlas a todo bombo y platillo, tal como lo está haciendo Norman Quijano en la alcaldía que le hemos prestado.
Y precisamente, lo que Norman está haciendo es lo que a lo que nos tiene “acostumbrados” la derecha: un trabajito aquí, un maquillaje por allá, montonazos de fotos y videos, se hace propaganda y se prepara el terreno para “ganar otra vez”, porque la realidad de las cosas es que con la sospechosa difusión de actividades derechistas, y lección aprendida antes, es que algo se oculta, así que no creo que en CIEN DÍAS, Norman haya demostrado que sabe gobernar. ¡No!, lo que sabe hacer es propaganda.
Así que, para mí poco nos debe importar lo que el gobierno haga en CIEN DÍAS, lo que si me importará y será preocupante es que cuando termine su periodo no haya hecho nada, nos deje peor de como estábamos y nos entregue a las vivianadas de la derecha, eso sí sería el fin de nuestra democracia. Para que esto no suceda debemos de luchar día a día para ganar, en las próximas elecciones para diputados, todas las curules, y si así es [¡así será!], en menos de lo que canta un gallo enderezamos este país, aunque le duela a la derecha atrasada.



