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El Salvador, Domingo 12 de Febrero de 2012
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Jueves, 03 de Septiembre de 2009 / 09:56 h

El Salvador: un país democrático, pero sin equidad de género en la política (Última entrega)

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La presidenta chilena, michelle Bachelet, y su homóloga argentina, Cristina Fernández, ejercen actualmente el gobierno de sus respectivos países con liderazgo. Foto Archivo.

La presidenta chilena, michelle Bachelet, y su homóloga argentina, Cristina Fernández, ejercen actualmente el gobierno de sus respectivos países con liderazgo. Foto Archivo.



Soraya Canales
Redacción Diario Co Latino

Avanzando en América Latina
A escala mundial, la brecha entre la participación masculina y femenina sigue existiendo, las mujeres acceden minoritariamente a las posiciones de mayor rango. Aunque hay países que han avanzado un poco más en este tema, los puestos otorgados a las féminas son subvalorados o exclusivos de las clases sociales altas.

La región latinoamericana está trabajando para establecer la paridad de participación de la mujer en el ámbito político, cada vez más son los que apoyan el establecimiento de las cuotas para asegurarse de que exista una participación igualitaria y los que velan por el cumplimiento en los países donde ya se ha establecido.

Según una consulta de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), presentada en mayo de 2009, y efectuada a líderes latinoamericanos sobre su opinión acerca de la participación de las mujeres en la política, “existe un respaldo mayoritario de los líderes regionales vinculados a la política a las leyes que fijan cuotas para aumentar la presencia femenina en los parlamentos”.

Según las estadísticas, hombres y mujeres consultados de Latinoamérica, el 65% está de acuerdo en que haya paridad en la participación política, mientras que el 21% da un apoyo parcial y sólo el 14% no lo valida.

Para este organismo, el acceso a cargos políticos es un “proceso irreversible” ya que la mayoría de encuestados demuestran la aceptación de las medidas impulsadas para alcanzar la simetría. Además, se basan en las estadísticas que aseguran que la cantidad de mujeres en los parlamentos de América Latina pasó de un 8% en 1990 a un 18% en 2008, en promedio.

La demanda de acceso igualitario a los cargos de representación en la política ha fertilizado en las conferencias regionales sobre la mujer en donde se exige principalmente la igualdad de condiciones para lograr el crecimiento profesional de ambos géneros.

La CEPAL establece que de acuerdo a la información entregada por los gobiernos latinoamericanos en 2006, la participación de las mujeres en los gabinetes ministeriales del Poder Ejecutivo aumentó durante los últimos tres periodos presidenciales de un 13% a un 27%.

Estos datos son alentadores y confirman que el proceso de empoderamiento femenino en la política va avanzando con paso firme en toda la región latinoamericana, aunque en algunos países con más fuerza.

Por ejemplo, Violeta Chamorro, quien gobernó Nicaragua entre 1990 y 1997, fue la primera presidenta en la región centroamericana. Seguidamente, Panamá también tuvo su presidenta con Mirella Elisa Moscoso, en el periodo de 1999 a 2004.

Sin embargo, en estos últimos periodos de elección las mujeres no han podido ni presentarse como candidatas presidenciales en Centroamérica y con ello se ha anulado la posibilidad de continuar con tal esfuerzo de equidad por el momento.

En Sur América también se está viendo esta tendencia de las mujeres en el ejecutivo. Michelle Bachelet fue elegida presidenta de Chile para el periodo 2006-2010, con una amplia aceptación en segunda vuelta.

Y la última mujer en asumir la presidencia en la región es Cristina Fernández de Kirchner que tomó posesión en diciembre de 2007. Su mando le fue entregado por su esposo Néstor Kirchner, sin embargo ella por sí sola había logrado reputación y reconocimiento en su país. _En los gabinetes también ha habido un avance en varias naciones latinoamericanas, el informe “30 años de democracia” presentado en 2007 por el Instituto Internacional por la Democracia y la Asistencia Electoral, pone como ejemplos a Costa Rica por tener una cifra elevada de participación con un 37,5% en el gabinete administrado por Oscar Arias.

En este listado, también reconoce a Chile con 36,4% de cargos liderados por mujeres, cifra que se logró luego de la propuesta de Michelle Bachelet de establecer una paridad en la política durante su gobierno.

Ecuador y Nicaragua son un ejemplo de avance con 32% y 31,2% respectivamente. Bolivia y Uruguay finalizan este recuento con 30% cada uno.

Según este estudio, la suma de la participación femenina en los gabinetes ministeriales aún es reducida, pues es solamente el 24% en toda la región. Pero ve como positivo que los puestos otorgados anteriormente solamente a hombres también estén siendo ejercidos por mujeres y que ellas han demostrado su capacidad para llevarlos adelante.

La Igualdad de género es esencial en la política
La igualdad de género es un tema que se ha venido desarrollando desde hace varias décadas y la representación política es uno de los ejes principales de la actual lucha, que inició con la demanda del derecho al voto de las mujeres en el siglo XX, y ahora esfuerzo por la paridad en la participación en los puestos importantes del Estado a partir del establecimiento de cuotas.

La igualdad de género es parte de la democracia y desde los años noventa este tema hace eco en las agendas parlamentarias que han llegado allí por la tenacidad de las organizaciones de mujeres que insisten en hacer valer este derecho. Sin embargo, el camino no ha sido fácil.

En algunos casos, este arduo proceso a la paridad, vista como asignar poder a los dos sexos, ha sido tergiversado e incluso mal administrado, pues tener representación femenina en altos cargos políticos no significa que beneficiarán exclusivamente a las mujeres sino al pueblo en general.

Por lo tanto, la representación de hombres y mujeres por igual no significa que las féminas sean únicamente la voz de su género, ya que ellas representan, así como los hombres, al pueblo en general y tienen toda la capacidad de atender los intereses imparcialmente de la población.

Si no hay una participación activa femenina, el mundo de la política estaría basado en la exclusión y visto desde la perspectiva de un sólo género, la participación de la mujer debe ser fundamental, como una forma de democracia y de representación mixta de la humanidad en una estructura política.

La ampliación de la participación femenina en la política tiene como soporte los instrumentos legales internacionales como la Convención para eliminar todas las formas de discriminación contra la mujer, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Convención Americana de Derechos Humanos. Estos pactos son ratificados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos por ser “compatibles con los principios de igualdad y de no discriminación”.

Además, se han desarrollado una serie de conferencias regionales sobre la mujer como el Consenso de Lima en 2001; el Consenso de México y el consenso de Quito aprobado en 2007.__En los avances de la democracia nacional, la participación política con equidad de género es una de las áreas que menos ha caminado, y el poder político sigue estando mayoritariamente en las manos de los hombres. Y al parecer, el esfuerzo de las mujeres seguirá siendo afectada por la dificultad de ajustar este trabajo con las labores domésticas que por tradición ha sido asignada a ellas. Pero también habrá que ejercer presión para que desde los partidos políticos hayan reestructuraciones y de mayor apertura a las mujeres hasta lograr una igualdad.

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