Néstor Ríos
Redacción Diario Co Latino
El reconocimiento a la memoria histórica de los desaparecidos antes, durante y después de la guerra civil en el país, sigue siendo una deuda del Estado salvadoreño.
La cifra de desaparecidos es mayor de lo que se piensa, según se expresa en los últimos estudios de diversas organizaciones no gubernamentales dedicadas al esclarecimiento de casos que quedaron en la impunidad en el tiempo de guerra.
La semana pasada, Diario Co Latino dio a conocer que de 25 mil 965 nombres plasmados en el monumento dedicado a las víctimas, en el Parque Cuscatlán, fueron agregados 3 mil 169 más.
Ayer, en la cripta de Catedral Metropolitana, donde descansan los restos de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, el mensaje a reflexionar fue la perpetuación de los nombres de quienes sufrieron por violaciones a sus derechos.
Guadalupe Mejía, del Comité de Familiares de Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos (CODEFAM), desafió a los asistentes a que exijan mayor interés de parte del Gobierno en el tema.
Como parte de la campaña para fortalecer la iniciativa memorial, Mejía anticipó que esta semana entregarían al Presidente de la República, Mauricio Funes, un documento que representa la recuperación histórica de los desaparecidos.
El esfuerzo forma parte de otros llamados que desde la semana pasada CDEFAM viene desarrollando, específicamente para que la Asamblea Legislativa reabra el proceso de declarar el 30 de agosto “Día Nacional de las Víctimas de la Desaparición Forzada”.
Mejía exhortó sobre la necesidad de buscar mecanismos legislativos para que la violación a los derechos humanos no siga en aumento en tiempos de paz.
Recordó que, si bien la época de guerra ha terminado en El Salvador, esclarecer los casos de impunidad se vuelve determinante hacia consolidación de la paz social.



