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El Salvador, Domingo 12 de Febrero de 2012
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Sábado, 29 de Agosto de 2009 / 10:08 h

Guillermo Martínez Canizales: Un pintor del realismo mágico


Guillermo Martínez Canizales es un salvadoreño – Canadiense, residente en Toronto, que ha pasado la mayor parte de su vida pintando – pareciera ser que la divinidad le dio un pincel y una incansable creatividad al nacer –, tiene más de sesenta años en el oficio, sus cuadros han sido expuestos en galerías de San Salvador (El Salvador), Nueva York y Houston (USA), Teruel (España), Toronto y Montreal (Canadá), y otras ciudades. Sus obras son parte de colecciones privadas en Estados Unidos, El Salvador, Guatemala, Colombia, Panamá, Perú, Chile, Canadá y España.">   Versión para Imprimir

Guillermo Martínez Canizalez


Texto y Fotos: Ramón Pacheco

Guillermo Martínez Canizales es un salvadoreño – Canadiense, residente en Toronto, que ha pasado la mayor parte de su vida pintando – pareciera ser que la divinidad le dio un pincel y una incansable creatividad al nacer –, tiene más de sesenta años en el oficio, sus cuadros han sido expuestos en galerías de San Salvador (El Salvador), Nueva York y Houston (USA), Teruel (España), Toronto y Montreal (Canadá), y otras ciudades. Sus obras son parte de colecciones privadas en Estados Unidos, El Salvador, Guatemala, Colombia, Panamá, Perú, Chile, Canadá y España.
Guillermo Martínez Canizales es uno de los seis pintores de Ontario incluido en la Antología Literaria y Artística de la Editorial Antares año 2009, Toronto, bajo la dirección de la Profesora Margarita Feliciano, organizadora del Festival de la Palabra y La Imagen, y de la Celebración Cultural del Idioma Español. La obra de Martínez Canizales no conoce fronteras, es universal.
El día miércoles doce de los corrientes, el pintor me recibe al lado de su esposa, Leticia, en su apartamento en Toronto. Es un gesto de condescendencia artística, pues se encuentra un tanto indispuesto de salud. Después de un saludo cordial, me lleva a su estudio.

- Don Guillermo, ¿Qué es ser pintor? Digo, bajo la trillada pregunta: ¿Nace o se hace?
Para mí, es como llevarlo en la sangre, tengo más de sesenta años pintando, y lo continuaré haciendo mientras haya vida. Se trata básicamente de dos cosas: Creatividad y Técnica del oficio. Tienen que ir juntas. Puedes tener la técnica, lo que para mi representa cinco años de pintura, dibujo y diseño en la prestigiosa academia del maestro Español Valero Lecha. Hice mi primera exposición como alumno de esa escuela el 14 de octubre del año 1949, bajo el patrocinio del Ministerio de Cultura de El Salvador. En ese evento expusimos cuatro pintores de la misma promoción, de los cuales a estas alturas, yo soy el único sobreviviente. Digo que puedes tener la técnica, pero si no tienes ese don de la creatividad, entonces no eres nada. Ahora bien tienes que tener cuidado, la creatividad es una mujer bella y peligrosa a la vez. A mi casi me mata. Hace algunos años pasé una semana entera en que las ideas se agolpaban, se peleaban por salir de mi cabeza y yo por capturarlas en el papel. No comía, ni dormía, y me fue tomando un dolor en el diafragma que me llevó al hospital por varios días.

- ¿Cuántas obras ha creado Martínez Canizales?
(Una sonrisa) Te quiero decir que las he dejado de contar. No se cuantas y, a mis 81 años, ya no me preocupo en contarlas, ni saber donde están. Bueno, algunas, como vez, están aquí adornando mi apartamento, pero también hay otras en otros lados, de la única que me acuerdo es la del mural al óleo titulado “La Ultima Cena” y que se halla en la Iglesia San Juan Bautista de la ciudad de Toronto. También tengo toda una colección basada en los poemas del poeta Salvadoreño Alfredo Espino, como esta (me muestra una pintura colgada de la pared) que se titula “El Nido”.



- ¿En qué escuela o tendencia artística se ubica Martínez Canizales?
En el Realismo Mágico. No, no me pongas esa cara. Déjame que te explique. Este concepto no solo se da en literatura, pues el mismo ofrece una alternativa de escape en la vía de la imaginación, para un público aburrido de las visualizaciones plásticas tradicionales, y esto ocurre cuando el artista capta la vida de lo que pinta, y además de lo que ve, recrea ambientes y es capaz de transmitirlo a los espectadores. Puedo decirte que la magia en la pintura, es la capacidad que tiene el pintor de producir efectos encantadores o maravillosos, con el atractivo de su imaginación y que los espectadores captan según la suya.

- ¿Cómo una comunicación anímica?
Claro, el realismo mágico tiene la capacidad de provocar una comunicación anímica (del alma), que embarga todos los sentidos del espectador. Esta comunicación es directa, porque a través de su coloración detiene al espectador. Es indirecta, porque surge una vehemente y vital energía del cuadro, proporcionada por las formas y la composición, como por el atrevido diseño, que al combinarse con los diferentes planos del cuadro, embarga poéticamente los sentimientos. Y por ultimo, es objetiva, porque esencialmente en su temática, se nutre de la realidad cotidiana, expresada en un lenguaje plástico muy diferente a la de los pintores con visualización tradicional.
Por estas emotivas situaciones, el público sin darse cuenta se transporta a diferentes planos y niveles en alas de la imaginación, interpretando a su manera lo que esta viendo, concediéndole tal vez más magia al cuadro de la que ya tiene. Y es esto lo que da lugar a que se interprete la obra como una fantasía poética, sin ser fantasía y siendo poética en cualquier plano que se aprecie el cuadro, sin que por ello se elimine o desfigure su campo social. En mi caso, al no titular a muchas de mis obras, permito que el dialogo cuadro – espectador, sea más secreto y fascinante, por lo que adquiere mas trascendencia. Es indudable que desde todo punto de vista que se aprecie este asunto, tiene que existir la calidad técnica y profesional del oficio de pintor y una alta creatividad como artista plástico.

- ¿Todas sus obras llevan un mensaje?
Siempre estoy enviando un mensaje en mis obras, con personalidad artística suficiente para que sea comprendido, entendido, e interpretado por los demás.

El Torito Pinto



- ¿La guerra de doce años en su patria El Salvador le afectó mucho como hombre y como artista?
Por supuesto, a raíz del conflicto armado, estuve refugiado en Panamá, Estados Unidos, y luego aquí en Canadá. Tuve que salir con urgencia de mi país El Salvador, y me dolió mucho dejarlo, pero a su vez esto me ayudó a comprender mi plano artístico, mi medio como pintor. Solo saliendo de su país uno se da cuenta que necesita trabajar y esforzarse arduamente para colocarse al mismo nivel de otros pintores y enriquecer la temática de su obra.
Tanto me afectó como ser humano, la injusticia social en el país que en enero del año 1981 me publicaron el relato ganador del certamen “La solidaridad entre los Pueblos”, bajo el titulo “Fogonazos”, el cual narra las vejaciones de las que fue víctima la población civil por parte de los tenebrosos cuerpos de seguridad de la policía de hacienda y guardia nacional.

- ¿Tiene algún proyecto en mente?
Tengo dos. Ya te dije que tengo una colección de cuadros sobre la poesía de nuestro poeta Alfredo Espino, ahora pienso que ya es tiempo que haga una colección de cuadros basados en la obra de nuestro poeta Roque Dalton, y una colección sobre la vida de nuestro mártir Monseñor Oscar Romero. De este último ya tengo algunos bocetos.

- ¿El Salvador estrena por primera vez un gobierno de izquierda, cree que esto representa un cambio positivo para el quehacer artístico en El Salvador y aquí en Toronto?
Sí, indudablemente así lo creo. Pienso que la izquierda tiene más sensibilidad estética y más seriedad en el tema de la cultura. Solo falta esperar.

- Don Guillermo, sin ningún dejo de adulación, y para terminar esta platica, quisiera decirle que usted es un verdadero orgullo Salvadoreño y Latinoamericano. Y entre nos, ¿es verdad, que todos los años el primer ministro de Canadá le envía un certificado de felicitaciones por la fecha de su cumpleaños y también es verdad que hay un reconocimiento a su labor y persona este año aquí en Toronto?
Gracias. Pues sí, lo de los certificados es verdad. Por aquí tengo los últimos, del señor Paul Martin, y por este otro lado, los del señor Stephen Harper. Con respecto a un reconocimiento a mi labor y persona, pues no te sabría decir (una sonrisa) pienso que tal vez.
Si no te molesta quisiera invitarte a una taza de café y a una semita de piña que Leticia nos ha preparado. (Una sonrisa).



Guillermo Martínez Canizales es un salvadoreño – Canadiense, residente en Toronto, que ha pasado la mayor parte de su vida pintando – pareciera ser que la divinidad le dio un pincel y una incansable creatividad al nacer –, tiene más de sesenta años en el oficio, sus cuadros han sido expuestos en galerías de San Salvador (El Salvador), Nueva York y Houston (USA), Teruel (España), Toronto y Montreal (Canadá), y otras ciudades. Sus obras son parte de colecciones privadas en Estados Unidos, El Salvador, Guatemala, Colombia, Panamá, Perú, Chile, Canadá y España.">   Versión para Imprimir


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