Señor Alcalde Municipal de Izalco, Licenciado
Roberto Alvarado y sus compañeros del Concejo Municipal.
Señoras y señores, izalqueños todos,
compatriotas:
Gracias por este reconocimiento de Hijo
Meritísimo de esta ciudad de Izalco, donde nací hace 71 años, un 10 de abril,
Domingo de Ramos a las 10 de la mañana.
Yo no vaya evidenciar una falsa modestia y decir
como suelen decir los hipócritas que yo no merezco esto que estamos desarrollando
en este momento del 10 de Agosto del 2009, aquí, entre mi pueblo, a las seis
p.m.
Digo sí, yo me merezco esto y más. Los siempre
rebeldes somos así: debemos aceptar lo que nos depare la opción que buscamos
tener, y mucho más en este paisaje físico que tiene tanto que decirnos todavía.
Tenemos que desenterrar a los muertos, nuestros muertos del genocidio de 1932,
que lo hicieron los sectores dominantes con su ejército genocida de entonces, que
todavía están obstaculizando para que no hagamos lo mejor en beneficio de nuestro
pueblo que votó por el cambio y la esperanza. Tenemos deudas con la memoria
histórica de esta salvadoreñidad que está vigilante, debe seguir vigilando a sus
gobernantes para que no vayan a resultar una estafa, y si lo son: debemos
denunciarlos, como mínimo.
A mi me tocó referirme a ello en mi obra literaria,
tanto la de creación como la ensayística, allí están los libros, en ellos está
mi conducta. Pero hay que tener humor, sentido del humor, por ello digo:
YA "GÜELO"A CIPRES
Por José
Roberto Cea.
Suele
decirse que cuando los amigos, los conocidos, los cordiales enemigos y hasta
los adversarios empiezan a realizarle a uno ciertos homenajes, el homenajeado ya
está listo para partir al otro barrio o está cerca de usar al envase de madera,
ese que tiene una tapa que al cerrarse y nosotros adentro, ya no tenemos
regreso así como estamos ahora y en este lugar.
Entonces,
bien venidos esos homenajes como bien venida sea la otra etapa de nuestra
existencia, esa, a la cual todos vamos pero muchos temen referirse a ella y
unos hasta se cagan de miedo. Y la innombrable siempre nos ronda o rondinea,
está lista para llevarnos con ella, sabe muy bien que al nomás nacer estamos
listo para ella, es parte de nuestra vida; la existencia de cualquier ser vivo
no está completa si no entiende que ésta se complementa con la innombrable.
Digo
innombrable porque muchos saben que está allí y por ahí, esperándonos, pero la
mayoría no quiere mencionarla por su nombre o no quiere acordarse que son para
ella, lo quieran o no, somos para ella desde nuestra propia vida, seamos como seamos,
hagamos lo que hagamos o no hagamos nada, la vida siempre trae su contraria y
es lo que la hace interesante, por ello hay que vivir intensamente, con imaginación,
con deseos de hacer bien las cosas, no quedarnos en el ilusionismo o la
fantasía solamente.
Tener
la tentación de ser bueno con todos y dejar un mundo mejor, en el cual la
sonrisa no ignore la mueca, pero que no prevalezca la mueca, el mate, el
apantallamiento y saber muy bien que nuestros deseos no son la realidad, pero
está la realidad de los deseos, lo cual nos indica: tienes la vida por delante,
aún cuando ya no estés como estás en realidad con lo tuyo.
Eso
tuyo es la vida, mejor vida, pero ahora la innombrable te lleva a otro estadio
de tu existir: puedes ser abono para mejores cosechas o cenizas para ser cendra
y afinar así el oro y la plata pues ya estás cendrado, casi reliquia, ciertas
cenizas son reliquias, por ello se usan en los miércoles de ceniza, ¡y en la
frente!
He
aquí la primera en la frente, la recibiste al nacer aquí, en tu pueblo, Izalco,
un Domingo de Ramos de abril 10 de 1938. Y a ese pueblo te has debido pese a
que has huido de lo municipal y espeso que dijo Rubén Darío. Una muestra de
ello es lo siguiente:
Me preguntas qué hacía cuando niño
cuando niño, ¡cómo si no lo fuera todavía!.
Cuando niño, me sacaban de apostol en Izalco
También de Niño Dios.
El Domingo de Ramos era lo más hermoso que esperaba
de la Semana Santa
Al oír las primeras cigarras en los árboles
Al oír sus violines entre cáscaras,
Ya no veía más que mi desfile,
La procesión, mis palmas benditas
y al cura que besaba mis pies de niño loco.
¡Ah, mi Domingo de Ramos no aparece!
Ya no viene
Se ha quedado jugando entre muchachos.
Es un Domingo loco
Como el niño que siempre lo esperaba, o lo espera
para estar con sus palmas ya benditas,
su procesión
y su abuela que lo viste de rojo,
de amarillo y su gorrito verde...
Ese
ha sido el espíritu de mi obra literaria, recuperar la memoria histórica de mi
región de los izalcos, y eso, creo, es lo que reconoce el Concejo Municipal de
mi ciudad natal al entregarme todo esto, lo acepto, y lo que me queda por
realizar en esta vida será siempre para mantener lo que hasta la fecha he realizado
con responsabilidad histórica, con sentido ético, con responsabilidad moral por
lo que se ha escrito, no escribir de una manera y vivir de otra, contradiciendo
lo que se dice: combatir las injusticias y luego ponerse al servicio de los que
mantienen las injusticias contra nuestro pueblo, y decimos combatir con nuestra
obra.
Pero
esto no es manifiesto, también no tengo miedo a los manifiestos para el
compromiso, en cuanto que siempre fui comprometido con lo mejor de mi Generación
Comprometida al servicio de las mejores causas populares, pero lejos de la
solemnidad, lo artificial de la cultura oficial y oficiosa, siempre alerta con
sentido del humor, si era necesaria la gravedad pues a ejercerla adecuadamente
ante la solemnidad y esas fórmulas vacuas del oportunismo o adecuaciones de
tipo político, sean del signo ideológico que sean. Para hacer una obra
creadora, literaria o de otro signo estético, se debe ser auténtico, es lo que
hace la mejor comunicación y ésta es mejor desde cualquier ángulo si nos damos
cuenta que hacerla entre todos es mejor, hacerla no quiere decir escribirla
solamente, si no compartir, gozarla, aceptarla, disfrutarla o rechazarla con
razonamiento, que éste es también una manera de hacer las cosas, porque si rechazamos
algo es porque nos tocó una fibra que no la tenemos bien, he allí el equilibrio, la armonía que debemos
tener entre todos los que hacemos nuestra comunidad, nuestra salvadoreñidad,
nuestra izalqueñitud que viene desde las culturas de los pueblos originarios de
esta región de los izalcos, pasa por el mestizaje del encontronazo de dos
culturas, que eso fue la colonización europea en esta región mesoamericana que
ocupamos en la actualidad como en el resto de nuestra América, está despertando
con esos movimientos de los pueblos originarios de la región bolivariana con
sus buenos aires de libertad desde nuestra propias raíces, desde nuestras
propias expresiones de solidaridad, tolerancia, libertad y desarrollo integra1
para alcanzar la dicha, la felicidad ¿Quien no quiere ser feliz? ¡Esa es la
utopía: ser feliz, queremos ser felices!
Y
la felicidad como utopía se alcanza aún más cuando se es auténtico y la
autenticidad la ejercemos a cada momento en toda circunstancia que nos toca enfrentar
en la vida que llevamos, que gastamos y un día se acabará como está para pasar
a otra, porque esto de la vida no se acaba, nos transformamos, vamos a otros
estadios del desarrollo del hombre, de la mujer y será mejor si hemos gozado
como yo gocé mi identidad.
Muestra
de ello es que hace un momento me referí a un texto que escribí en los años
sesenta del Siglo XX, en este nuevo siglo retomé esa idea y la gocé más como lo
confirmo en mi nuevo libro aún inédito, cuyo título es HABÍA UNA VEJEZ, un texto suyo es el
siguiente:
Añorar
el pasado
y verlo como está
es
mirar bien y sentir el presente
hacer
uso de él, con nosotros
Recordaste
los escritos más viejos:
"Me
preguntas qué hacía cuando niño...
"Cuando
niño ¡Como si no lo fuera todavía!
"Cuando
niño, me sacaban de Apóstol en Izalco.
También de Niño Dios..."
Y
luego te reías rememorando a la abuela
quién
en tono zumbón o estilo de juguete
contó
que me había destinado un destino:
"Si
Dios quiere, será Santo, como mínimo, si no puede, pues
Papa
u Obispo, claro, primero será curita ¡y de pueblo!
Sacerdote...
Eso pensé y empujé la carreta
¡Pero
se me torció o lo torcieron!
No
llegó ni a Padre–Cura, menos a Papa, sino Papá
¡Qué
Santo va a ser, aunque me lo jurara
haciendo
cruces con los dedos de los pies!... "
Gozabas
al contarlo a tu manera a las amigas:
"–
El va a ser, si Dios quiere, Santo, Papa u Obispo."
"–
¡Papá lo vas a hacer en y con tu templo!"
Y todas muy regocijadas
Yo también
Gracias por la bondad de ustedes con este humilde y
gozoso servidor, hoy le tocó decir o seguir diciendo algunas cosas de su ida y
lo que piensa. Gracias nuevamente.
Agosto 2009, José Roberto Cea.



