Centenares de personas de diferentes comunidades realizaron una peregrinación hasta la orilla del río Amatitán donde recordaron a las niños, mujeres y hombres masacrados por el conflicto armado. Foto Diario Co Latino/Juan Carlos Villafranco
Juan Carlos Villafranco
Redacción Diario Co Latino
Familiares y amigos de las víctimas de la masacre conocida como “El Calabozo”, ocurrido hace 27 años, en donde fueron asesinados 200 campesinos, por efectivos del Batallón de Reacción Inmediata, «Atlacatl», tropa elite de la Fuerza Armada, se reunieron desde primeras horas del sábado pasado en la iglesia dedicada al Padre “Alirio Napoleón Masilla” para una misa de conmemoración, y, por supuesto, pedir que se haga justicia.
Camiones, «pick up», buses y bicicletas fueron los medios de transporte que utilizaron las personas para asistir al lugar de la conmemoración del 27 aniversario de la masacre, a orillas del Río Amatitán.
Algunas vendedoras aprovecharon el momento para ofrecer la fruta de temporada en bolsa para obtener alguna ganancia y, junto a ellos, el grupo del coro de la iglesia afinaba sus voces y guitarras para iniciar con la peregrinación hacia “ El Calabozo” .
Una persona con sombrero y una “chula” (matata), en la que lleva una botella con agua, dio la señal para iniciar la caminata, encabezada por dos ancianas, tras de ellas, unos niños que vestían trajes de indígenas y llevaban flores en sus manos y, más atrás, un centenar de personas siguiéndoles los pasos.
Entre cantos eclesiales y frases como “¡qué vivan nuestros mártires!” se fueron sumando más personas bajo un abrazante sol que cobijaba aquella peregrinación, que se dirigía hasta El Calabozo. Mientras, repetían “¡masacre nunca más!”, poco a poco, el camino se fue acortando.
La calle quedó atrás entre milpas y un estrecho camino complicado para transitar a pie. Las personas comenzaron a esquivar los charcos dejados por las lluvias de la noche anterior.
Luego de 20 minutos, llegaron a un terreno declinado, donde se realizaría la misa en honor a las víctimas de la masacre.
Un pequeño altar estaba compuesto al fondo, con los 200 nombres de las personas que fueron masacradas el 22 de agosto de 1982.
José Adolfo Carrillo, sobreviviente de la masacre, fue uno de los que compartió su testimonio: “mi esposa y mis hijos no sé dónde quedaron. Nosotros veníamos huyendo del ejército que venía detrás de nosotros. Por eso, no sé dónde quedaron porque yo me tiré por la vereda esquivando a otras personas y cuando vi, el río se los había llevado junto a todos los que aquí quedaron”.
El juicio por la matanza de El Calabozo inició en 1992, promovido por El Centro para la Promoción de los Derechos Humanos (CPDH). Pero el 15 de julio de 2009 ha presentado una petición formal para que sea reiniciada la instrucción penal ante las tribunales pertinentes, además se ha presentado una petición ante el Ministro de Relaciones Internacionales para el retiro del ex embajador de El Salvador en Honduras, coronel Sigfrido Ochoa Pérez quien participó como uno de los mandos del ejército atacante.
El Comité de Prensa de la Fuerza Armada informó, en aquella fecha, que los muertos había fallecido en combate, y que eran guerrilleros del PRTC, uno de las cinco organizaciones que conformaron el guerrillero FMLN.
La Misa en memoria de los masacrados fue auspiciada por el padre Pedro Declerck, quien inició el ritual diciendo: “aquí cayeron las víctimas; debemos empaparnos con la angustia que vivieron ellos... nuestro querido pueblo, donde unos están preparados para matar a los inocentes, quienes hoy no quieren que se sepa la verdad, pero ojalá que les de pena el día que enfrenten la realidad”.
Por su parte, el Alcalde de San Esteban Catarina, Arsenio Olmes Carrillo, hizo un llamado a no olvidar , porque es posible que nos vuelva a suceder, sino se recupera la memoria histórica. San Esteban perdió mucha gente en esa masacre y es por eso, que desde 1994 se hizo el listado de las personas desaparecidas, época en la cual hemos iniciado la conmemoración de los masacrados, dijo.
Este caso fue recogido en el informe de la Comisión de la Verdad, en el que concluye: “que el 22 de agosto de 1982, efectivos del Batallón Atlacatl, dieron muerte deliberadamente a mas de 200 civiles, hombres, mujeres y niños, que habían apresado sin resistencia”.
Luego agrega: “La masacre de El Calabozo fue una seria violación del derecho internacional humanitario y del derecho internacional de los derechos humanos”.
El sol comenzó a caer en el cantón Amatitán, bajo algunos techos de las tiendas cercanas se observaban jóvenes jugando a las cartas, como si nada hubiera pasado y, no muy lejos de ellos, unos “tatus”, donde el conflicto armado resguardó a muchas personas, pero que hoy se encuentran llenos de botellas solas y de basura. Los pobladores de San Esteban aseguran que, mientras dure la memoria, la historia no perecerá.



