TeleSUR
La crisis alimentaria, la sobreva-loración del producto, el cambio en las tazas hipotecarias y la falta de la confianza en los mercados, son consecuencias de la crisis económica mundial originada en los Estados Unidos desde 2008, donde los más afectados son los pobres que subsisten en esta nación y quienes intentan envíar remesas a sus familiares en Latinoamérica.
Uno de los grupos más desfavore-cidos son precisamente los latinos que viven en Norteamérica, quienes envían el 75 por ciento total de la remesas salientes de este país hasta las naciones donde residen sus amigos y familiares en América Latina y el Caribe, que en algunos casos representan mas del 20 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de las naciones que las perciben.
Debido a esta crisis financiera vivida en Norteamérica, el poder adquisitivo de los latinos ha disminuido, por lo que se ven obligados a mermar la cantidad de envío de divisas. Un informe reciente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advirtió que esta contracción económica acarreará una baja del 11 por ciento de esos envíos, lo cual perjudicará a cuatro millones de personas en la región.
Según la entidad, esto se tradujo en 69 mil 200 millones en 2008, y a 62 mil millones en el año en curso, ante la evidente baja en los envíos de divisas de los inmigrantes a sus países de origen.
El nivel de desempleo entre los latinos es cada vez más creciente, actualmente se encuentra en cerca de un 10 por ciento frente al 9,4 de la población general.
Para el presidente del BID, Alberto Moreno, México se perfila como una de las naciones que se verán más afectadas por la debacle, por ser el receptor de un tercio de las remesas enviadas desde los Estados Unidos, seguido por India y China. La nación azteca concentró 25 mil 145 millones de los 61 mil 267 millones de dólares trasladados en 2008 por ese concepto, lo que representó 41 por ciento de los envíos totales.
Cifras oficiales señalan que en Estados Unidos los trabajadores mexicanos representaron a finales de 2008 el 12,9 por ciento de toda la fuerza laboral en las construcciones y el 7,3 de los empleados en las manufacturas, sectores que se han visto golpeados por la recesión. Mientras tanto, los economistas señalan que 30 millones de emigrantes mexicanos en la vecina nación generan hasta 50 por ciento del PIB de su país de origen, en 2009 se reporta la peor caída de las remesas desde 1996.
El panorama de las remesas en Guatemala es también crítico ya que en los primeros siete meses cayeron en 9,5 por ciento y en ingreso fue de apenas dos mil 302 millones. En tanto a Nicaragua los emigrantes hicieron llegar sólo 390 millones 200 mil dólares, un 4,4 por ciento menos que en igual período del 2008.
En el caso de Honduras, existen cerca de un millón de inmigrantes legales o ilegales en los Estados Unidos y la cantidad de dinero que envían estos ciudadanos por concepto de remesas representa en 25 por ciento del PIB de este país, lo que se traduce en una caída de 10,9 por ciento respecto al mismo período del año anterior.
En conclusión, el retroceso económico vivido por estos países se deriva en gran manera a la crisis económica que tiene como epicentro Estados Unidos.
Estudios recientes de La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) explican que si se suman todas las remesas recibidas equivaldrían a una cantidad mayor a las inversiones extranjeras.



