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El Salvador, Sábado 26 de Mayo de 2012
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Lunes, 24 de Agosto de 2009 / 08:17 h

¿Hablaran de fútbol los Presidentes Funes y Lula da Silva?

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Luis Ríos

Hay aficionados al fútbol, entrenadores y hasta periodistas deportivos, quienes comentan en serio y en broma, que habían jugadores brasileños que cuando querían jugar en nuestro país, a parte de decir que provenían de las canteras de Flamengo, Botafogo o Fluminense, agregaban a sus nombres originales el Da Silva, el Dos Santos, Oliveira, etc., dado el abolengo de esas instituciones y esos apellidos en la historia deportiva de Brasil y que tienen mucho impacto en el mundo del fútbol.

Pero llámense Do Nascimiento, De Asís, De Souza, ¿Habrá alguna familia en Brasil que no hable o se apasione por el fútbol?

Hace muchos años llegó a El Salvador un brasileño, excelente persona y de profundas convicciones cristianas, que quedó a la deriva en el país porque se pasó de sincero con los dirigentes del fútbol. Un día, cansado de tanta sinvergüenzada que se daba en los clubes de la liga mayor, donde dirigía al CESSA de Metapán, les dijo «que en CLIMA habían verdaderas ratas de alcantarilla».

Inmediatamente lo suspendieron del fútbol —creo que para 30 años—, por lo que le decíamos en broma en la Asociación de Entrenadores, que al menos había sido juzgado con el actual Código Penal, que ya no contemplaba la cadena perpetúa.

Mi amigo Joao Cassiano de Oliveira tuvo que viajar obligado por las circunstancias a Estados Unidos, donde recibió la recompensa a su buena fe y pudo instalar su escuela de fútbol con el apoyo de una comunidad norteamericana. Me gustaba molestar a Cassiano cuando le decía pecando de ignorante: «Vos no sos de Oliveira».

Sabiamente él me respondía que en países como los nuestros siempre hay de estos casos, pero «el fútbol no es de apellidos ni de herencias familiares, de notas periodísticas o de negocios dirigenciales, sino de llevar en la sangre «glóbulos de fútbol» y de que el jugador o entrenador sea el mejor y en Brasil los hay hasta debajo de las piedras».

En El Salvador el deporte más popular también es el fútbol. De la gente que practica o gusta del deporte, un 93% prefiere el balompié y solo un 7 % se decanta por otras disciplinas.

Se anunció esta semana un nuevo viaje del Presidente Mauricio Funes hacia Brasil, para el próximo 7 de septiembre y una vez más vino a mi mente la misma curiosidad. ¿Hablarán de fútbol los Presidentes de El Salvador y de Brasil?

Luiz Inácio Lula da Silva, Presidente de Brasil, nacido del corazón de la clase obrera de ese país, donde el fútbol es parte del sueño y la esperanza de los niños y jóvenes, dice que «el pueblo de Brasil ama el fútbol, pero también gusta de otros deportes», por lo que se dispone a viajar a Copenhague este 2 de octubre, para defender ante el COI la candidatura brasileña para los Juegos Olímpicos del 2016.

La mayoría de aficionados de El Salvador apoyan a Brasil en las eliminatorias o copas suramericanas y mundiales de fútbol, los mejores futbolistas extranjeros que han llegado al país han sido brasileños y ahora el exitoso modelo político brasileño de izquierda inspira muchas de las acciones de nuestro Presidente, aparte de que es muy seguro que la Primera Dama de la República, Wanda Pignato, prefiera que Gabrielito practique el fútbol.

¿Tendría altura diplomática entonces que los Presidentes Funes y Da Silva, incluyeran el tema de la cooperación futbolística en su agenda oficial? Digo esto porque cuando trabajé como periodista en Casa Presidencial, un señor de apellido Melhado que tenía el título de «Director de Protocolo y Ordenes de la Cancillería» me dijo: «Cómo se le ocurre que se pueda incluir un tema de fútbol en una agenda presidencial».

Sentí pena en aquel entonces por mi ingenuidad, pero que tal ahora que Lula Da Silva, mete al deporte en su ilustrísima agenda en París, la Ciudad de la Luz y dice que «no podemos aceptar la idea de que los Juegos Olímpicos le pertenecen únicamente a los países ricos».

Lula, que es un apodo o diminutivo de Luiz el cual tuvo que legalizar como parte de su nombre en 1982, como decir Pelé, Kaká, Zico, Nenei o Zinha, cree que las olimpíadas en un país europeo, Japón o los Estados Unidos, serían simplemente otros juegos, mientras que realizar esa justa en Suramérica significaría un «cambio refrescante». Las otras ciudades candidatas son Chicago, Madrid y Tokio.

Brasil va organizar la copa del Mundo de 2014 y luego haría los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro en el 2016, según confía el Presidente Lula. Acaso no son esas las máximas expresiones del deporte mundial. Entonces no será el deporte el plato del día del Presidente brasileño, porque ante la crísis económica mundial esta nación suramericana ha demostrado fortaleza y está pensando en crecimiento, no en retrocesos.

En su primera reunión con Barack Obama, el Presidente de Brasil le colocó la camisa No. 5 de la selección brasileña. Habrá estado ese acto fuera o dentro de esas «cursis agendas protocolarias diplomáticas» que a los grandes líderes de América como Obama o Lula da Silva parece ya no importar, quizá por anacrónicas y fuera de los tiempos actuales.

Por esa hermandad que tenemos con el pueblo brasileño, por ese cariño que ahora se multiplica con la presencia de la Primera Dama, quien es brasileña de nacimiento y salvadoreña por amor, como no pedirle a Lula ayuda para el fútbol nacional.

El Presidente Funes ha estado en los partidos de la Selección y ha sentido la pasión con que nuestra gente vive este deporte, del cual Brasil es el símbolo del «juego bonito» con 5 copas mundiales. Pero también ha visto la humillación y la tristeza de nuestra gente, que impotente ve como no podemos hacer nada ante países vecinos, lo cual no es un simple juego de ganar o perder, sino de orgullo nacional, de patriotismo, de civismo y de amor a los colores de nuestros símbolos y de nuestra nacionalidad.

Eso es lo que defiende Brasil en los mundiales de fútbol y también eso es parte de la formación que los técnicos trabajamos con los niños en las escuelas de fútbol. La situación del fútbol en El Salvador es peor de incierta que la crísis económica, porque la lucha en la dirigencia  es la misma de los últimos 30 años, siempre buscando cuotas de poder en la FESFUT, porque se sigue pensando que el problema es de personas y no de proyectos, programas o de instituciones.

En este momento el Gobierno a través del INDES es la única esperanza para esta afición, para estos niños y para rescatar el orgullo deportivo nacional. Los entrenadores que conocemos la problemática del fútbol, sabemos que sólo la autoridad de un presidente puede iniciar su desarrollo, como se lo planteamos con mucha esperanza al anterior mandatario, Tony Saca,  porque supuestamente hablaríamos el mismo idioma, si él provenía de las entrañas del fútbol como narrador deportivo. No nos quiso escuchar.

Un presidente otorgó fondos para el desarrollo del fútbol menor en el año 2002, pero no sirvió de nada. Se malversaron esos recursos del Estado, que llegan casi a los 15 millones de dólares, porque se gastaron en otras cosas. Entonces el INDES tiene que reorientar ese «dinero sagrado», incluyendo el de FESA, para iniciar un Plan Nacional de Desarrollo del Fútbol, en el sistema educativo nacional.

Para un Plan como ese es que necesitamos ayuda de países como Brasil. No para que dirigentes, entrenadores o periodistas vayan a los famosos «seminarios de turismo» o intercambios de trabajo, tampoco para que selecciones juveniles o mayores viajen a campamentos para jugar mejor. No es para que nos regalen pelotas o uniformes, o que nos manden equipos o selecciones que nos darían soberbios espectáculos, lo cual tampoco fuera malo que se diera.

Pero necesitamos ayuda en planes concretos y a largo plazo, como por ejemplo la creación de nuestra Escuela Nacional de Entrenadores de Fútbol, con la que se crearía todo un sistema nacional de enseñanza-aprendizaje del fútbol, con lo cual fortaleceríamos a nuestra Asociación (AEFES), pero que además tenga el aval del INDES y la autorización del MINED. Unos 5 especialistas brasileños encabezarían el cuerpo docente por lo menos en sus primeros 3 años de funcionamiento, que podría ser en el Cafetalón, de Santa Tecla, cuyo municipio si atesora las buenas ideas deportivas.

Estoy seguro que si la delegación salvadoreña que viaje a Brasil, donde ojalá se incluya al Presidente del INDES, comienza a hablar de fútbol con Lula, su estadía se prolongará por lo menos un día más.

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