Pedro Valle
Colaborador Diario Co Latino
En La Reina, pequeño municipio de Chalatenango, también se llora al padre Leopoldo Cruz, quien días después de su desaparición fue encontrado sin vida en las riberas del río Agua Caliente, de Tecoluca, San Vicente.
El padre «Leo», como era conocido cariñosamente, realizó su último trabajo con la parroquia de La Reina, donde se ganó el aprecio de la gente, por su carácter jovial y sencillo.
Para despedirlo, amigos cercanos y feligreses, viajaron hasta San Vicente, donde acompañaron a la familia de sacerdote y le dieron el último adiós a este hombre de fe que se entregó íntegro en su labor pastoral.
Alexander es un joven padre de familia, que desde hace 10 años vive en La Reina, y de acuerdo a la gente, es uno de los mejores amigos que tuvo el padre Leo en ésta pequeña población chalateca.
Alex es tímido y de pocas palabras, cuando recuerda al padre, le es difícil explicar esa amistad, manifiesta que «congeniaban» y que se visitaban.
Su esposa, Zulma, se conmueve al recordar todas sus vivencias junto al padre Leo, especialmente por brindarles orientación y recomendarles que formalizaran su unión por medio del matrimonio.
Ana es otra de las mejores amigas con la que compartió mucho el padre, por encargo le bordó una estola, le llevó mucho tiempo terminarla, con dibujos de Alex, ahora la conserva como un símbolo de amistad y dolor, ya que el padre nunca pudo regresar para usarla. Ana pasa fácilmente de la alegría al llanto, al recordar palabras premonitorias que el padre le dijo: «Ana, con esta estola te vas a hacer famosa», ella dice «nunca me imaginé que de ésta manera... (llora), luego de un momento reflexiona: «Me gustaba su sencillez, era sencillo hasta en la forma de vestirse».
En esta parroquia, el padre Leopoldo es recordado por ser un hombre de fe y testimonio, al apoyar los trabajos pastorales junto a su párroco Joaquín Rodríguez. El sacerdote perteneció a la congregación Redentorista y entre sus notables cualidades destacaban su carisma, caridad, y siempre estuvo presto a servir a su pueblo cuando era necesario. La Reina sigue llorando a un hermano y amigo, que fue prudente y respetuoso, es oportuno mencionar a la feligresía que estén cerca de sus pastores, porque ellos han dejado todo por entregarse al servicio de los demás, dándoles el valor que se merecen, cariño y aprecio.



