José Arturo Benítez Reyes
Casi todo el mundo ha seguido de cerca los acontecimientos acaecidos en la hermana República de Honduras desde el día domingo 28 de junio del presente año que sucedió el hecho más vergonzoso en la historia de los pueblos, donde su población y el mundo entero habían sepultado, de una vez por todas este tipo de acciones, pero nos hemos dado cuenta que los fantasmas siempre acechan.
Sabemos muy bien los habitantes centroamericanos que los hermanos hondureños son muy conservadores a tal grado que en ese país reina el bipartidismo (tal como en Estados Unidos de América) marcado con una sola tendencia, aunque existen otros partidos pequeños, que no interfieren tan negativamente con la democracia, como sucede actualmente en otros países, incluyendo al nuestro.
En la historia de Honduras, nunca había estado un presidente con el espíritu de servir verdaderamente a su pueblo mediante un estilo nuevo de gobernar, y me estoy refiriendo a José Manuel Zelaya Rosales, que proviniendo de familias acaudaladas de la misma derecha de Honduras de la cual el mismo forma parte, no escatimó esfuerzos en tratar de cambiar y sacar a su pueblo de las condiciones de pobreza en que vive actualmente.
Este terrateniente se vino dando cuenta a través de los años desde que inició su mandato, que Honduras es el país mas pobre de Latinoamérica después de Haití, y empezó a enderezar sus políticas públicas nacionales e internacionales para lograr iniciar un modelo de crecimiento económico pero pensando en el desarrollo humano de su población.
Se llegó a tal grado, que realizando acciones y pensando en el beneficio de la gente, empezó a sentir los efectos de las reacciones de sectores que no entienden que para que existan novedades o nuevos paradigmas en la forma de gobernabilidad hay que también cambiar ciertos modelos arcaicos del sistema mercantilista que funcionan todavía en muchos países de América Latina.
No se está en contra del sistema capitalista propiamente dicho, se está en contra de algunos sectores, no todos, donde esos poquitos confunden al sistema, no por ignorancia, sino por la voracidad en sus ganancias empresariales.
Así fue como empezó el problema del presidente Zelaya, cuando el verdadero pueblo común y corriente sintió la real ayuda de sus políticas y vio favorecido su mejoría en sus ingresos al aumentar el salario mínimo a los trabajadores y obreros del campo y la ciudad, a pesar que en sus empresas también tenía que sentir el impacto de ese aumento, pero también pensó que un pueblo atendido, rinde mejor y con más eficiencia, rendimiento y productividad en sus trabajos; de esta manera los países van progresando en su conjunto.
Pero la derecha oscura se aprovechó de ese supuesto aumento, y así disfrazó ese descontento con la verdadera causa que ocasionó la rabia de la empresa privada, que era el establecimiento de relaciones comerciales con Venezuela a través del ALBA y PETROCARIBE, y donde ese sector oscuro se aterrorizó por una simple consulta que le harían al pueblo. Los otros poderes hubieran hecho, antes de cometer el craso error, analizar un antejuicio si habían ilegalidades, pero como no las había, lo más fácil era crear la crisis que ellos mismos se tragarán.
Después las derechas recalcitrantes de muchos países empezaron a influir en el poder económico, político y militar de Honduras a tal grado que cuando se empezaron las relaciones de intercambio comercial con Venezuela y otros países, empezó ese grupito a influir en los diferentes estratos de la población, creando de esa manera descontentos en algunos sectores.
El asunto estalló cuando los poderes legislativo, Judicial y Fiscalía General, engancharon a los jefes del alto mando castrense manchando su profesionalismo. Así fue que en la madrugada, casi al amanecer del día 28 de junio, sin analizar y medir las consecuencias, atropellaron y allanaron la casa del presidente, aún sabiendo que constitucionalmente está prohibido, expulsar a cualquier ciudadano hondureño. Hicieron el ataque ferozmente como lo hacen leones y otras fieras en la selva al cazar a sus presas; al menos las fieras salvajes lo hacen por subsistir, pero ellos lo hicieron por intereses personales y ambiciones, y no en función de país.
Recalco, tal como el título del tema dice: “Declaración contundente y recta de un presidente”, donde el presidente de la mayor potencia mundial Barack Obama afirmó en Moscú, según aparece en las noticias internacionales en la Prensa Gráfica, el día martes 6 de julio de 2009, y en otros medios de comunicación, de que el apoyo de su gobierno al derrocado presidente hondureño Manuel Zelaya no se debe a afinidades ideológicas sino al principio universal de que los pueblos deberían elegir a sus líderes. En el detalle se menciona: apoya la restauración del presidente democráticamente elegido de Honduras aunque él se haya opuesto firmemente a políticas norteamericanas.
Para finalizar, solo quiero felicitar la posición positiva del presidente, y recomendarle que continúe con este tipo de posiciones, solo visto en los estadistas de la era moderna, pero que también es importante que apoye cuanto antes, el regreso del presidente depuesto Manuel Zelaya a terminar sus funciones como presidente constitucional de la República de Honduras, afirmando ante el mundo de que Estados Unidos de América condena los GOLPES DE ESTADO EN CUALQUIER PARTE DEL PLANETA.



