MUJER 1: Señor presidente, mi marido se ha ido dejándome con mis tres huahuas. Pido justicia. ¿Cómo voy a criar sola a mis hijos?
PRESIDENTE: Algo habrás hecho, un hombre no se va por gusto. No has de haber sido buena mujer.
LOCUTOR: Las mujeres indígenas han sido, desde siempre, discriminadas en el acceso a la justicia.
LOCUTORA: En la justicia ancestral, las reglas casi siempre fueron hechas por varones. No contemplan los derechos de las mujeres ni las consideran iguales.
LOCUTOR: En la justicia ordinaria, porque los juzgados quedan lejos, por el racismo y la pobreza, por no ser atendidas en su idioma ni entender los términos jurídicos, las mujeres indígenas abandonan sus demandas.
MUJER 1: Pasaron muchos años… Mi comunidad ha cambiado, pero las costumbres de los hombres no han cambiado. Mi hija mayor ha tenido su hijo y su enamorado no quiere saber nada.
MUJER 1: ¿Cómo, Pedro. No vas a reconocer a tu hijo? Si no le das tu nombre tampoco vas a querer servirle. ¿Cómo se va a alimentar? ¡Ah, no! A mi hija no le pasará lo mismo que a mí. Voy a pedir ayuda a las mujeres de la organización.
MUJER 1: Compañera, quiero denunciar al Pedro.
MUJER 2: Yo le apoyo – vamos donde el presidente!
LOCUTOR: En el Perú, Bolivia y Ecuador, las Constituciones reconocen el derecho de los pueblos indígenas a administrar justicia según sus tradiciones.
LOCUTORA: La Constitución Peruana en su artículo 149, señala que las autoridades de las Comunidades Campesinas y Nativas, con el apoyo de las Rondas Campesinas, pueden ejercer justicia en su territorio según sus propias leyes, siempre que no violen los derechos fundamentales de las personas.
LOCUTOR: El proyecto de nueva Constitución Boliviana en su artículo 191, señala que los pueblos originarios ejercerán justicia a través de sus autoridades, según su cultura, normas y procedimientos propios.
LOCUTORA: La Constitución Ecuatoriana en su artículo 179, reconoce la justicia indígena y garantiza la participación y decisión de las mujeres en ésta.
DIRIGENTA: Las mujeres indígenas queremos fortalecer la justicia ancestral, queremos cambiarla, que sea más justa para nosotras. ¡Vamos a darle una mirada de mujer!
LOCUTOR: En varias regiones del Ecuador, ellas han logrado incorporar sus derechos en los estatutos y reglamentos de sus comunidades.
LOCUTORA: La Asociación de Mujeres de la Nacionalidad Kichwa de Sucumbíos, AMNKISE, del oriente ecuatoriano, ha creado la Ley del Buen Trato para prevenir y sancionar la violencia a las mujeres.
LOCUTORA: En Cotacachi, en la sierra, están implementando el Sumak Kawsaipa Katikamachik, Reglamento para la Buena Convivencia.
LOCUTOR: Estas leyes han sido aprobadas por las organizaciones indígenas y las mujeres ya pueden exigir su aplicación a las autoridades comunitarias.
DIRIGENTA: Entonces, Presidente ¿va a llamar a Pedro o lo llamamos nosotras?
MUJER 1: La autoridad tuvo que llamar a Pedro. Delante de las mujeres, el presidente le llamó la atención.
PRESIDENTE: Ya tienes un hijo, eres un hombre, Pedro. Vamos a resolver a buenas. Cumple tus compromisos. Vas a firmar esta acta de conciliación.
DIRIGENTA: Las mujeres lo vamos a vigilar, compañero Presidente. Y si no cumple, lo llevaremos también a la Comisaría de la Mujer, para que responda ante la ley del Estado.
LOCUTOR: La justicia ancestral es un recurso importante contra la impunidad y un derecho de los pueblos indígenas. Sin embargo, siempre tiene que respetar a los derechos de las mujeres, establecidos en todas las Constituciones y en leyes internacionales como la CEDAW.
LOCUTORA: Pero va más allá. Las mujeres indígenas de todo el mundo hablan de construir una justicia intercultural con equidad de género, donde confluyan el derecho indígena, el derecho del estado, y el derecho internacional.
MUJER: Que quede bien claro. ¡Somos ciudadanas con todas las de la ley!



