El proyecto de la Carretera Longitudinal del Norte está en sus primeras etapas, y está proyectado para que finalice en 2012. Foto Diario Co Latino/Eugenio Castro
Eugenio Castro
Redacción Diario Co Latino
Los Estados Unidos de América han sido en extremo cautelosos en la asignación de los recursos otorgados para el desarrollo de las zonas menos desarrolladas del país, específicamente el dinero donado para la construcción de la Carretera Longitudinal del Norte, con el que pretende dar un impulso económico al país.
El proyecto millonario que el Fondo del Milenio (FOMILENIO) está administrando en la franja norte del país ha comenzado a ejecutarse, aunque hasta la fecha sólo 32.2 millones se han invertido, equivalentes a un 7 por ciento de los 462 millones, monto total del fondo, solo son un pronóstico de la magnitud e importancia de esta obra.
La inversión no se limita a la pavimentación de 307.76 kilómetros de terreno accidentado a través de 94 municipios, también incluye un paquete de aproximadamente 13 programas de beneficio inmediato a la comunidades aledañas al proyecto en tres componentes: conectividad vial, desarrollo humano y desarrollo productivo.
Uno de los programas paralelos a la construcción de la carretera es el Plan de Acción de Reasentamientos (ó RAP por sus siglas en ingles), a través del cual se compensará a la población, cuyas viviendas se encuentren ubicadas sobre el trazo del proyecto, con la reubicación y construcción de nuevas viviendas.
El RAP es una política operacional del Banco Mundial diseñada para atender a la población afectada por la ejecución de proyectos de desarrollo, y tiene como principal objetivo mejorar la condición y calidad de vida de los habitantes que aplican a este tipo de beneficios.
Los primeros beneficiados del RAP, habitan sobre el primer segmento de la carretera, en el municipio de Metapán y fueron visitados por Kenneth J.Miller, Director Residente Adjunto de la Corporación del Reto del Milenio en El Salvador, José Angel Quiroz, Director Ejecutivo de FOMILENIO y Ana Josefa Blanco, quien es miembro de la junta directiva.
Durante la visita los ejecutivos hicieron entrega simbólica de las llaves de dos viviendas y un chalet a habitantes de la localidad, cuyas propiedades quedaban sobre la carretera o muy cerca de ella. “Estamos muy felices y contentos con la donación de los señores de los Estados Unidos”, dijo Román Guerra Vargas.
“Pero le pido al señor Miller, en nombre de la junta de padres y maestros de la escuela del caserío La Laguneta, que nos apoyen con la construcción de salones y servicios sanitarios para los niños”, agregó Guerra Vargas, padre de dos pequeños, María Beatriz de 10 años y José Armando de 8.
Otra de las familias beneficiadas fue la de don Patrocinio Oliva y su esposa Milagro Aguilar, quien se moviliza gracias a una silla de ruedas, por lo que a la vivienda otorgada a don Patrocinio fue añadida una rampa de acceso para personas discapacitadas.
También se reinstaló a Norma Estela García de Acosta, mejor conocida “la Chomima”, quien tenía una pequeña tienda en el sitio llamado El Anono, en el cantón Tahuilapa, y que se encontraba sobre el trazo de la carretera. “Gracias a Dios, que estos señores me apoyaron y me pudieron salvar mi negocito”, expresó “la Chomima”. La construcción ha dado pie a protestas por organizaciones ambientales y sociales quienes señalan que el “desarrollo” del que se ha hablado para las comunidades no se refleja en los programas, pese a que las autoridades afirman que el proyecto en su totalidad sacará a más de 150 mil personas de la extrema pobreza y mejorará la calidad de vida de más de 850 mil salvadoreños.



