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El Salvador, Sábado 20 de Diciembre de 2014
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Lunes, 20 de Julio de 2009 / 13:10 h

El mito griego de cómo se formó la Vía Láctea

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LOCUTOR: Zeus, el dios mayor de la mitología griega, era muy enamoradizo. En una de sus andanzas por la tierra, se apasionó por la joven princesa Alcmena. Una noche, aprovechando la ausencia del marido, el aventurero dios fue a visitarla y se unió con ella.

PRINCESA: Vete ya, Zeus, que está amaneciendo.

ZEUS: No, hoy no habrá amanecer. Sol, yo te lo ordeno, no te levantes hoy… para que yo pueda seguir acostado.

LOCUTORA: Y el gran Zeus ordenó al sol que no saliera puntual para alargar las horas del placer.

LOCUTOR: La diosa Hera, esposa de Zeus, dándose cuenta de la infidelidad, se llenó de cólera. Y todavía mayor fue su indignación cuando supo que la princesa Alcmena había quedado embarazada.

HERA: ¡Sinvergüenza!... Ahora sabrá Zeus yo también tengo mis mañas.

LOCUTORA: Igual que Zeus alargó la noche, la diosa Hera alargó la preñez de la joven princesa.

LOCUTOR: Pero a los 10 meses, sin poder retenerlo más, la princesa Alcmena dio a luz un varón bello y fuerte, un semidiós, al que llamó Hércules.

LOCUTORA: Desde que Hércules nació, su padre Zeus lo consideró el favorito entre sus muchos hijos.

LOCUTOR: La diosa Hera, dominada por los celos, envió dos serpientes para envenenar al recién nacido. Hércules, un bebé muy fornido, las estranguló en la cuna, antes que lo mordieran.

LOCUTORA: Entonces, el mensajero de los dioses vino en ayuda de la princesa Alcmena, la madre de bebé Hércules .

MENSAJERO: Tu hijo corre un gran peligro, triste Alcmena. Tienes que convertirlo en inmortal.

PRINCESA: ¿Pero cómo podré lograr algo así? Dímelo tú, mensajero.

MENSAJERO: Sólo si el niño mama de los espléndidos pechos de la gran diosa Hera.

PRINCESA: Pero la diosa Hera me odia por ser éste un hijo de infidelidad…

MENSAJERO: Déjame a mí, yo te ayudaré.

LOCUTORA: El mensajero tomó al niño en brazos, lo llevó donde la diosa Hera dormía, y lo puso en su seno para que mamara la leche de la inmortalidad.

LOCUTOR: Pero Hércules chupó de los pezones de la diosa con tanta fuerza que ésta despertó, lo retiró bruscamente y la leche de su seno se derramó por el cielo en un chorro inmenso, un magnífico río de leche blanca y brillante.

LOCUTORA: Así se formó, según la leyenda griega, la Vía Láctea.

LOCUTOR: La Vía Láctea se ve en las noches despejadas. Cuando levantamos los ojos al cielo, la mayoría de las estrellas que observamos pertenecen a los brazos espirales de esta colosal galaxia en la que vivimos.

LOCUTORA: 400 mil millones de estrellas la forman. Si nos pusiéramos a contarlas una a una, una por segundo, tardaríamos 12 mil años.

LOCUTORA: Una de esas estrellas, amarilla y de tamaño mediano, es el Sol, nuestro Sol.

LOCUTOR: La Vía Láctea es apenas una galaxia entre las 100 mil millones que pueblan el espacio y el tiempo.

LOCUTORA: Somos literalmente una gota de leche en la inmensidad del cosmos, una minúscula gotita de aquel chorro de leche divina que salpicó la noche del universo.


BIBLIOGRAFÍA
Carl Sagan, Un punto azul pálido, Planeta, España 1995.

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