Yaneth Estrada
Redacción Diario Co Latino
Las empleadas de maquilas del municipio de Santo Tomás, organizadas a través de la ONG Mujeres Transformando (MT), marcharon por las principales calles para exigir que el 5 de julio se declare “Día Nacional de la Trabajadora de la Maquila”.
Esto, no como una fecha a conmemorar en un calendario, sino para “abrir una puerta que genere condiciones de respeto a nuestros derechos laborales, donde el Estado y la sociedad reconozcan la responsabilidad que tienen con el bienestar de su propio pueblo, generando mejores políticas públicas”, según las organizadoras.
El objetivo de este llamado es contribuir, de alguna forma, a disminuir la brecha de género que existe en el mercado laboral, donde cada vez es mayor el mayor el número de mujeres que tienen un empleo en condiciones precarias.
También las féminas del sector maquila pronunciaron su inquietud ante la apatía por parte del Ministerio de Trabajo (MIN- TRAB) y los tribunales de lo laboral, para atender correctamente las demandas de mujeres ante la violación de sus derechos.
Números de cuidado
Según datos proporcionados por la ONG, entre los casos que requieren mayor atención destacan que los despidos injustificados, que representan un 97% de la denuncia del sector maquilas, de los cuales se sabe que sólo en el 0.93% de los casos, la persona fue reinstalada.
Además, sólo el 58% de los casos que intentan resolverse por vía conciliatoria en sede Administrativa llegan a un arreglo entre las partes. En el año 2005, el 94% de las trabajadoras que conciliaron lo hicieron por una cantidad mucho menor al 100%.
Desde 1989, El Salvador ha sido escenario de un proceso de reformas estructurales y estabilización macroeconómica, orientado a fortalecer las oportunidades de inserción en la economía global.
Sin embargo, la referida modificación no ha generado más que empleos precarios y pérdidas de garantías y derechos constitucionales. De tal forma que, de los más de seis millones de personas que viven en el territorio nacional, casi la mitad es pobre y al menos dos millones han emigrado para huir de la imperante falta de oportunidades para el desarrollo.
Tradicionalmente, la Población Económicamente Activa ha estado integrada en su mayoría por hombres, y para el 2007, el 58.4% estaba conformada por ellos y el 41.6% por mujeres.
El resto de mujeres está considerado dentro de la población económicamente inactiva, ya que el trabajo doméstico y reproductivo no se mide en el Sistema de Cuentas Nacionales, por no estar reconocido dentro del mercado laboral.



